Sistema Educativo Bolivariano
SISTEMA EDUCATIVO BOLIVARIANO
El Sistema Educativo Bolivariano transita hacia la construcción del
modelo de la nueva República, donde el Estado ejerce la acción rectora
de la educación. En consecuencia, refundar la República significa construir
ese nuevo modelo de sociedad, plasmada en la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela; siendo la educación un pilar
fundamental para lograr tal fin.
De manera que, la educación es concebida como un proceso
indisolublemente ligado a las fuerzas que impulsan el crecimiento cualitativo
y el desarrollo del país. En este sentido, se identifica al SEB como fuente
de las principales respuestas relacionadas a la transformación que todos
los venezolanos y todas las venezolanas aspiran para la búsqueda de
fórmulas que contribuyan a la solución de los problemas que afectan de
manera sensible al país.
El SEB se encuentra en una etapa de profundización, enmarcada
en la construcción de un diseño curricular que dé respuestas y concretice
los procesos de aprendizaje acordes con las necesidades e intereses
de la nueva República.
Este diseño curricular tiene su origen en la Constituyente Educativa de
1999, en la cual se valoró el impacto y alcance de la reforma curricular de
1997, delineándose la primera visión de la Educación Bolivariana,
plasmada en el Proyecto Educativo Nacional (PEN: 1999), el cual postula
"…que la educación debe formar en la cultura de la participación ciudadana
y de la solidaridad social y propiciar el diálogo intercultural… y el
reconocimiento a la diversidad étnica, que pone el acento en el proceso
de aprendizaje y postula un aprendizaje globalizado e integral»;
concibiéndose «la escuela como centro del quehacer comunitario y la
resistencia cultural y de contra hegemonía, para enfrentar la penetración
de valores y saberes ajenos» y como espacio para «la adecuación del
currículo a la diversidad del contexto geográfico, étnico y social".
Desde el año 2002, el SEB ha estado signado por planes, políticas,
programas y proyectos dirigidos a garantizar la inclusión, permanencia,
prosecución, culminación y aumento de la cobertura de todos y todas en
el sistema, lo cual ha implicado transitar hacia una educación emancipadora
y dignificante en el marco de los principios constitucionales. En este
contexto, surgen a nivel nacional los programas y proyectos bandera
(Simoncito, Escuela Bolivariana, Liceo Bolivariano, Técnicas Robinsonianas
y Misiones), como medio para garantizar la protección y la inclusión de los
grupos sociales que históricamente habían quedado excluidos de los
beneficios educativos.
En este período, los logros más significativos en materia educativas
son: la implementación de la Escuela Bolivariana, con una jornada integral
de ocho (8) horas en algunas instituciones; la ejecución del Programa de
Alimentación Escolar (PAE); la eliminación del pago de la matrícula escolar;
la construcción y rehabilitación de planta física; la realización de los
Seminarios de Desarrollo Endógeno en los Liceos Bolivarianos; el
desarrollo de Proyectos de Aprendizaje (PA) en las Escuelas Bolivarianas,
de Proyectos Productivos en las Escuelas Técnicas Robinsonianas y de
Proyectos Educativos Integrales Comunitarios (PEIC) en todo el país; la implementación del Plan Nacional de Alfabetización (Misión Robinson 1) y
las Misiones Robinson 2, Ribas, Sucre y Vuelvan Caras; la garantía del
acceso a las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC‘s) y su incorporación como herramienta educativa, a través de los
Centros Bolivarianos de Informática y Telemática (CBIT). Además, se
continuó la revisión y discusión curricular con un enfoque abierto, flexible
y contextualizado; lográndose, a partir de la sistematización del proyecto
Simoncito, la oficialización del Currículo de Educación Inicial.
En el 2007, se hace necesaria la consolidación del SEB, a partir de la
elaboración de una propuesta curricular que materialice las condiciones
de la sociedad venezolana, para la consecución del modelo de Estado
plasmado en la Constitución Nacional.
De allí que, la concepción curricular adoptada esté guiada por las ideas
de Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora; así como por los
planteamientos de pedagogos y pedagogas venezolanos, venezolanas,
latinoamericanos y latinoamericanas como Luis Beltrán Prieto Figueroa,
Belén Sanjuán; así como Paulo Freire y José Martí; sin dejar de considerar
los aportes de los paradigmas psicológicos aplicados a la educación.
Este currículo que se presenta a continuación, el Currículo Nacional
Bolivariano, se constituye en una guía con líneas orientadoras
metodológicas que dan coherencia y pertinencia al proceso educativo, a
partir de objetivos formativos, métodos, actividades y modos de actuación
que permitirán cumplir el encargo social de formar al ser humano, a fin de
incorporarlo activamente al momento histórico que le corresponde, de
manera comprometida y responsable.
El modelo curricular que se presenta procura transformar la sociedad
actual y formar al nuevo republicano y la nueva republicana. Su función
básicamente es socializadora y liberadora y está estructurado en tres
partes: la primera, corresponde a las orientaciones teóricas (legales,
filosóficas, epistemológicas, sociológicas y educativas); la segunda,
referida a los elementos organizacionales (principios, características,
objetivos, ejes y el perfil del y la estudiante y del maestro y la maestra); y,
finalmente, la relacionada con las orientaciones funcionales que cristalizan
la realidad del currículo en la praxis del maestro y la maestra, las áreas de
aprendizaje, los componentes, las mallas curriculares, la organización de
las experiencias de aprendizaje y la evaluación.
Los cambios políticos, económicos y sociales que ha experimentado
Venezuela en los últimos años están orientados a la construcción de una
nueva sociedad, en un marco de derecho y de justicia social que
universaliza los derechos fundamentales en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (CRBV).
Dicho modelo de sociedad, es dibujado en el preámbulo de la CRBV
(1999), en el cual se caracteriza como "…una sociedad democrática,
participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural… que consolide los
valores de libertad, paz, solidaridad…., asegure el derecho al trabajo, a la
vida, a la cultura, a la educación….".
En este contexto, el currículo del Sistema Educativo Bolivariano fue
diseñado para dar respuesta a la formación de un nuevo republicano y
una nueva republicana afín con el modelo de sociedad propuesto,
respondiendo con ello al nuevo modelo de desarrollo social, político, cultural
y económico. De allí que, lo contemple en su fundamentación y como
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componente de las áreas de aprendizaje a desarrollar por los actores
sociales comprometidos en el hecho educativo.
Igualmente, el artículo 3 de la Constitución Nacional enfatiza aspectos
que caracterizan a esta propuesta curricular, al establecer la educación y
el trabajo como procesos fundamentales para la construcción de la
sociedad, el bienestar del pueblo y la garantía de derechos fundamentales;
de la misma forma que lo hacen los artículos 102 y 103, en los cuales se
visualizan algunas características y principios del currículo del SEB. En el
primero de ellos, se establece que «la educación es un derecho humano
y un deber social fundamental…»; mientras que en el segundo se contempla
que «toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad,
permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades...», al tiempo
que se define que «la educación es obligatoria en todos sus niveles, desde
el maternal hasta el nivel medio diversificado...» y que «el Estado creará y
sostendrá instituciones y servicios suficientemente dotados para asegurar
el acceso, permanencia y culminación en el sistema educativo...».
En este mismo orden de ideas, la Ley Orgánica para la Protección del
Niño, Niña y Adolescente (LOPNA), garantiza los derechos que tienen
todos y todas a una educación integral (artículos 15 y 38); planteamiento
que, junto a lo dispuesto en la CRBV, evidencia la orientación curricular
hacia una educación que busca la formación del ser humanista social, la
cual es concebida como un proceso permanente que está encaminado al
desarrollo integral de todos y todas.
Por otra parte, y en lo que respecta a la participación de las familias en
los procesos educativos, es preciso referir que la CRBV les concede un
papel preponderadamente (artículos 75 y 78), al definirlas «…como
asociación natural de la sociedad y como el espacio natural para el
desarrollo integral de las personas»; precepto plasmado en los artículos
55 y 81 de la LOPNA, en los cuales se establece la corresponsabilidad de
la familia, la comunidad y el Estado en la educación.
LICDA. GEIDI BORGES
C.I. 7.160.954
PTO CABELLO - EDO CARABOBO
C.I. 7.160.954
PTO CABELLO - EDO CARABOBO



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