Diferencias entre el modelo educativo tradicional y el modelo bolivariano


Modelo educativo tradicional.
La evolución de la Educación en Venezuela se realizó de una forma lenta. Desde el inicio del siglo XX y hasta finalizada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1948-58), es decir, las escuelas que impartían la educación primaria y secundaria, además de las restantes instituciones como las de educación superior fueron creciendo lentamente, pero es precisamente a principios de la década de los años 60, donde la educación venezolana presentó una expansión espectacular, estimulado por un proceso de masificación educativa que se tornó favorable y un aumento en el acceso a la educación de forma notoria para todas las clases sociales del país.
Por lo tanto, no es de extrañarse que el gran desarrollo del sector educativo en Venezuela para los años 60, se deba principalmente a la caída de la dictadura, que trajo consigo profundos cambios al sistema educativo, entre los que destacan el inicio del proceso conocido con el nombre de la "democratización de la enseñanza", con especial atención a los sectores de educación primaria y secundaria, por lo que se crearon nuevas instituciones y se incrementaron el número de maestros y profesores. (ver Pérez et al, 1996). Cabe señalar, que una segunda explicación posterior de este desarrollo del sistema educativo se encuentra ligada al entorno económico favorable que presentaba el país para los años 70, sustentado entre otras cosas, en un aumento de los precios del petróleo en los mercados internacionales, lo cual permitió la entrada de grandes cantidades de divisas al país, situación no esperada en la historia reciente de la renta petrolera en la cual se apoyaba el Estado Venezolano. Con base a lo anterior, se inicia posteriormente una política educativa agresiva, sustentada en la teoría del Capital Humano y la cual se encuentra de manera explícita en el V Plan De La Nación, donde el Estado Venezolano, además, se fija una política desarrollista para las áreas económico y social, incluyendo por supuesto la educación.
En atención a lo anterior, en este apartado se realizará un recorrido relacionado al comportamiento legal y matricular de la educación preescolar, primaria, secundaria y superior en los últimos 52 años, y se podrá apreciar de una forma más ilustrativa, las tendencias tanto positivas como negativas, del sistema formal de la educación. Para ello se utilizaron los datos recopilados en ésta investigación.
Antecedentes de la educación básica en Venezuela
La investigación historiográfica de la Historia de la Educación en Venezuela puede ser esquematizada en tres grandes etapas, aún cuando alertamos que todo esquematismo es simplista, se trata aquí presentarlas con un fin propedéutico que sirva de banco de datos preliminar para la creación de la Sociedad Venezolana de Historia de la Educación;
  • La Primera Etapa.
Está caracterizada por la periodización y se limita a configurar y delimitar el orden de lo episódico. Con un sentido de historia centrado en lo positivo y negativo, en donde más que estudiar prácticas educativas se narran sucesos. A nuestro modo de ver el primer antecedente de Comunidad Discursiva de Historia de la Educación en Venezuela se remonta a la generación pionera integrada por: Feliciano Montenegro y Colom, Rafael M. Baralt, Agustín Codazzi, Arístides Rojas, Antonio Ramón Silva, Rufino Blanco Fombona, José Gil Fortoul, Ángel Grisanti, y Caracciolo Parra León.
A este grupo podríamos agregar el congregado en el Primer Congreso Pedagógico Venezolano (1895). Sin embargo, debemos advertir con Ángel Grisanti (1932) que: "En nuestro país la bibliografía estrictamente venezolana sobre instrucción pública puede decirse que no existe. El estudio de Baralt, admirable por el caudal de doctrina, el contenido filosófico y la maravilla del estilo, no es sino un capítulo, joya diminuta, de un resumen de la Historia de Venezuela. Sólo el patriarcal don Arístides Rojas aporta datos esenciales para el estudio de esta importantísima materia. Rufino Blanco Fombona, Gil Fortoul y otros historiadores venezolanos de valía, a él se atienen. El francés Humbert lo copia al pie de la letra. El estudio crítico sobre la historia de la Instrucción Pública está por hacerse." (Grisanti, 1950:10)
  • La etapa intermedia.
Está caracterizada por el acopio de fuentes primarias. Esta generación intermedia estaría integrada por: Manuel Aguirre Elorriaga (1941), Carlos Felice Cardot (1945), Luis Spinetti (1950), N. P. Monsant (1951), Fidel J. Orozco Duque (1954), Héctor Cuenca (1956), Eduardo Arcila Farías (1961), Angelina Lemmo (1961), Alexis Márquez Rodríguez (1962), Mariano Uzcátegui Urdaneta (1963), Héctor García Chuecos (1963), Eloi Chaulbaud Cardona (1966), Ildefonso Leal (1968), Olavarriaga, P. J, (1965), J. M. Pacheco (1969), Efraín Subero (1968), Miguel Ángel Mudarra (1975), Manuel Fermín (1975), Leonardo Carvajal (1976), José Del Rey Fajardo (1979), y llegaría hasta Rafael Fernández Heres (1980). Además del acopio de fuentes intenta vincular el análisis de la historia de la educación con otras dimensiones de lo social. Esta corriente entendió la historia de la educación como parte de una red mayor de orden social y cultural, al mismo tiempo que la periodización utilizada seguía subyugada al campo de la historia política y la legislación escolar. Buena parte de estos trabajos se apoyaron en las herramientas conceptuales del marxismo para interpretar las relaciones entre educación y sociedad. Incluimos aquí a Luis Beltrán Prieto Figueroa, quien prácticamente cabalga en las tres generaciones gracias a su prolongada existencia. Resaltamos que su obra irradió a centro América y otros países latinoamericanos; en 1939, lo encontramos en La Habana, en el Primer Congreso Americano de Maestros; en 1951 formó parte del Servicio de Asistencia Técnica de la UNESCO, cuya jefatura desempeñó desde Costa Rica.
  • La tercera etapa:
La podemos circunscribir a mediados de la década del ochenta y se prolonga en el tiempo hasta hoy día. Lentamente la Historia de la Educación se fue nutriendo con las diversas tendencias historiográficas, y se fueron constituyendo las principales líneas de investigación que alimentan programas de pregrado, maestría y postgrado. La aproximación a la historia institucional de la educación es una de las líneas de investigación más celebradas a nivel nacional.
Análisis cronológico de la educación en Venezuela: época colonial
La educación en Venezuela se remonta a la época de la colonia, dicho proceso era muy complejo, casi existente y reservado de manera exclusiva para la elite española y criolla. Diversos factores hacían imposible consolidar un sistema educativo, mucho intelectuales formados en las naciones desarrolladas como España, Francia e Inglaterra aportaron grandes ideas que la mayoría de los casos no tuvieron mayor eco.
Al calor de las ideas republicanas y de las aspiraciones de independencia nacional, a finales de la época colonial surge la primera corriente pedagógica claramente definida de Venezuela. Al frente de ella, Don Simón Rodríguez, el Licenciado Don Miguel José Sanz y Don Andrés Bello. Esta corriente pedagógica, postulaba las siguientes ideales educativos:
  • Finalidad política, formar ciudadanos aptos para vivir en República;
  • Finalidad moral: fomentar el cultivo de los valores éticos para contar con hombres virtuosos y prudentes;
  • Finalidad económica: proteger por medio del estudio de la técnica e industrias la riqueza material, a fin de asegurar la liberación económica y robustecer la independencia política; y
  • Finalidad científica: realizar la educación superior, para robustecer el plano intelectual de América y echar las bases de una tradición de altos y vigorosos pensamientos que la equiparara a los pueblos más adelantados del globo.
Durante el periodo comprendido entre 1821-1829 El sistema educativo durante los primeros años de la República, se caracterizó por darle continuidad al existente durante el periodo colonial. No se evidenciaron grandes cambios al inicio de este periodo Republicano. Resultaba difícil para los legisladores y la nueva clase política, luego de una larga guerra de Independencia (1810 – 1821), dedicarle energías a un tema distinto a la reconstrucción económica del país.
La escuela primaria continuó siendo similar a la ya existente durante el periodo de colonización hispánica, es decir, privada y religiosa. La legislación de 1821 confirmada por la de 1826, disponía que los maestros "deberán enseñar a los niños los dogmas de la religión y de la moral cristiana"(Mudarra, M., p.28). La segunda enseñanza, equivalente a la tercera etapa de Educación Básica y el Ciclo Diversificado actual, continuó también desarrollándose por los cánones educativos de la colonia.
Es importante destacar, que en la época colonial, no puede hablarse de un sistema educativo realmente constituido, ya que la educación no estaba concebida como un servicio público esencial. Su basamento legal se encontraba conjugado Estado-Iglesia, por eso las disposiciones para su funcionamiento emanaban de la corona y otras de la jerarquía eclesiástica y ambas se encontraban involucradas como responsables de la administración tanto las autoridades reales como eclesiásticas. En esta época se da un hecho de carácter mundial, como lo es la revolución francesa, que influye en la aparición de nuevas ideas educativas en Venezuela
La Guerra de Independencia
Luego de la guerra de independencia, se inicia el proceso de construcción del Estado nacional en Venezuela, en este punto participaron de manera muy especial una serie de personajes que desde comienzos del siglo XIX se constituyeron en los ideólogos y protagonistas del proceso de emancipación. Tal es el caso de Juan Germán Rocio, Miguel José Sanz, Simón Rodríguez, Antonio Valverde, José Maria Vargas, Simón Bolívar entre otros.
Estos hombres empiezan a sostener una serie de ideas cuestionadoras del tradicional orden educativo heredado de la colonia, Miguel José Sanz por ejemplo, intentó introducir modificaciones al régimen educativo que imperaba para el momento. Planteando una concepción política de la pedagogía según la cual la educación debía convertirse en el instrumento necesario para conformar "una nueva mentalidad y un nuevo estado de ánimo que diera lugar al ansiado orden político". Con respecto a la escuela de la época, este importante pensador apuntó lo siguiente:
Apenas el niño percibe las primeras vislumbres del intelecto, le envían a la escuela, a donde le enseñan a leer libros repletos de cuentos ridículos y extravagantes, de milagros horríficos y de una devoción supersticiosa que se reduce únicamente a formas exteriores, por lo que se acostumbra a la hipocresía y a la impostura.
Acerca de la discriminación social y la educación apunta lo siguiente:
Estas faltas nacen enteramente de la educación, alimentan la animosidad entre las familias, y hacen del ciudadano un ser engañoso e irracional. No puede haber sinceridad, paz, afecto, ni confianza en un país donde cada uno trata de distinguirse sobre los otros por su nacimiento y vanidad.
La idea central del proyecto político de los hombres de 1810, era la creación de un estado soberano de corte republicano y la conformación de una sociedad democrática que requería fundamentalmente, de la formación de un ciudadano en ejercicio de sus deberes y derechos, lo cual por supuesto no era posible en "la ignorancia y clima espiritual que había conformado el absolutismo". De allí, la convicción de que la instrucción es necesaria y que el gobierno debe colocarla al alcance de todos, germen indudable del trascendental decreto del 27 de Junio de 1870, donde el estado venezolano consagra la instrucción como gratuita y obligatoria.
Educación católica
En este período importante de la historia de la educación católica en Venezuela, son fundados en la ciudad otras instituciones entre las que destaca el Colegio Antonio José de Sucre en el año 1954, por los padres paules que a partir del año 1964 pasa a llamarse San Vicente de Paúl, estudiado por el Prof. Marcos Lavado. También había sido fundado el Colegio María Auxiliadora, en el año 1944 por las hermanas Salesianas y el Colegio Santo Ángel por la Congregación de las Hermanas del Santo Ángel en el mismo año. Estas instituciones aún no han sido estudiadas por esta línea de investigación, aunque se prevee hacerlo en el mediano plazo.
En esta etapa de fortalecimiento y consolidación de la Iglesia, fueron creados los Colegios Santa María de Chivacoa y Padre Díaz de Duaca dirigidos por los sacerdotes Vicente Lambroschini y Alejandro Saini. El primero estudiado por la Profesora Genny Fernández y el segundo se encuentra siendo estudiado por uno de los participantes del postrado, al igual que el Seminario Divina Pastora, fundado en el año 1929, bajo la Conducción pastoral de Monseñor Agüedo Felipe Alvarado. De igual manera el Hogar Infantil Madre Emilia de El Tocuyo fundado en 1928, viene siendo estudiado por la Profesora Blanca Pérez.
El proceso de fundación y desarrollo de estas dos instituciones en la región estuvo en correspondencia con el proyecto eclesial de la Iglesia dirigido a educar fundamentalmente, a los hijos de las clases pudientes, que como élite social aspiraban que sus hijos recibieran una educación de calidad que los preparase para liderizar, en sus diversos ámbitos la sociedad venezolana, como efectivamente sucedió.
En consecuencia, esta situación creó las condiciones favorables para que la Iglesia progresivamente, pudiera reinsertarse en la vida social venezolana. Para ello asume el principio de la libertad de enseñanza dándole un giro según su conveniencia.
Aportes significativos de presidentes de la época
También es importante resaltar los aportes que lo diversos presidentes han realizado a la educación a lo largo de la historia, unos más que otros, algunos muy pocos, en primer lugar mencionaremos a:
  • I. José Antonio Páez: gobernó Venezuela durante tres ocasiones; 1830-1839, 183-1849 y 1861-1863, su gobierno se caracterizo por la inestabilidad política y militar producto de la separación de la gran Colombia, no era estudiado pero si un férreo guerrero independentista, lo que lo catapulto dentro de las filas patriotas, los aspectos más relevantes en materia educativa fueron:
  • a. Creación de la Biblioteca Nacional y los colegios nacionales de coro, el tocuyo, Trujillo y margarita que fueron los semilleros de las futuras universidades nacionales.
  • II. José María Vargas: Sabiduría y prudencia parecen ser las cualidades más constantes en la vida de este venezolano nacido en la Guaira, el 10 de marzo de 1786 y fallecido en Nueva York, el 13 de julio de 1854. Estas, junto a otras virtudes atribuidas como la rectitud, la honradez y una vocación inquebrantable hacia el conocimiento, han hecho que la huella dejada por este ilustre personaje en campos tan diversos como la medicina, la química, la botánica y en roles tan variados como el rectorado de la Universidad de Caracas y la Presidencia de la República sea imborrable, su corto mandato tuvo que lidiar con diversas revueltas, lideradas en la mayoría de los casos por los hermanos Monagas ( José Tadeo y José Gregorio) tenía férrea oposición por no tener formación militar y por tener ideas que beneficiaban a la clases más desposeídas en caso muy particular los indígenas, ante tantas presiones termino renunciando a su mandato en el año 1836, siendo sustituido por su vicepresidente Carlos Soublette.
  • III. Carlos Soublette: Gobernó Venezuela en dos ocasiones sumado al periodo de transición por la renuncia de José María Vargas, tuvo muchas diferencias con la iglesia que era la rectora del área educativa, el cual desembocó en la expulsión en 1836 del arzobispo Méndez. Otro hecho importante lo representó la profunda crisis económica en la que se vio inmersa la economía durante los años 1837-1838, su aporte más importante fue la creación de la Dirección de Instrucción Pública, institución que años más tardes seria la antecesora del Ministerio de Educación
La educación venezolana desde Guzmán Blanco hasta Juan Vicente Gómez
El Ministerio de Educación tiene su origen en 1870, cuando el entonces Presidente de la República Guzmán Blanco, establece por Decreto la Instrucción Pública, gratuita y obligatoria. Para el año de 1873, el Sistema Educativo sólo atendía 3.744 alumnos en 100 escuelas públicas. Pero en 1874, cuando se crean la Dirección de Instrucción Pública y la Dirección de Instrucción Secundaria, se alcanza la cifra de 15.000 alumnos y se construyen 336 escuelas federales y 383 escuelas municipales y particulares. Así mismo, se comienza con la creación de los colegios secundarios, de primera y segunda categoría, los cuales, años más tarde, fueron autorizados para otorgar grados de educación superior. En 1881, se crea el Ministerio de Instrucción Pública, que continuó llamándose así hasta el final de la dictadura gomecista.
En el período que va desde 1890 hasta 1935, Venezuela se encuentra dominada por sistemas dictatoriales y la educación sufre un estancamiento. Reflejo de ello es la paralización casi total de la educación superior, son clausuradas las Universidades del Zulia, Carabobo y la Universidad de Caracas fue cerrada por 8 años. En 1934, aparece el Decreto Orgánico de la Instrucción Nacional, el cual incorpora los altos estudios de Agronomía y la Industria, da jerarquía al profesorado y dicta medidas para reglamentar el magisterio.
Para el año 1936, cuando finaliza el período de la dictadura, la educación se convierte en una de las prioridades del Estado Venezolano y el Ministerio cambia de nombre, el cual será de Educación Nacional. En 1940, se aprueba la Ley de Educación y se crea el Instituto Pedagógico y, en la Universidad, las Escuelas de Agronomía, Veterinaria, Ciencias Económicas y Sociales y Geología. Con una población aproximada de 720.000 alumnos. Surge la Organización de Bienestar Estudiantil y se amplían los estudios de Filosofía, Letras, Ciencias Económicas y Sociales, Odontología, Veterinaria, Agricultura y Zootecnia. Se impulsa el proceso de alfabetización de adultos y en 1948 se crea la Ley Orgánica de Educación Nacional
La educación venezolana a partir de 1958
Con el advenimiento de la democracia y la promulgación de la Constitución Nacional de 1961, el sistema educativo venezolano heredaba del período de la dictadura del General marcos Pérez Jiménez una política educativa orientada hacia la inversión en infraestructura, elitista en su concepción, en cuanto se enfocaba a beneficiar a los sectores pudientes de la población, excluyendo a las personas de bajos recursos y con un déficit escolar desalentador
La política educativa en el período presidencial de Rómulo Betancourt, tuvo como objetivo fundamental el respeto y estímulo de las inclinaciones, intereses, promoción de la autonomía y las oportunidades para que cada persona pudiera desarrollar su potencialidad de acuerdo con las expectativas y aspiraciones de los individuos, sin embargo la crisis presupuestaria se evidenció enfáticamente en el sistema educativo como punto negativo que afecta el desarrollo de la política educativa por los requerimientos humanos, financieros, técnicos y de infraestructura que demandaba (Martínez, 2001).
En este período fue aprobada la Constitución de Venezuela de 1961, en ella se define a la educación como un derecho irrenunciable de la persona y como función del Estado primordial e indeclinable. A partir de la aprobación del texto constitucional se condujo el ejercicio de la función educativa en Venezuela. Se retoma la visión de la política educativa visionada en el primer período de Rómulo Betancourt, y los lineamientos establecidos en la Constitución de 1947.
En el siguiente período, el Dr. Raúl Leoni (1964-1969), conduce las riendas del Estado con base en la política denominada "Unidad Democrática". Como característica resultante la matrícula estudiantil tuvo una caída del 30%, como consecuencia de que en un breve período se formaron una gran cantidad de maestros, en razón de la demanda que exigió el crecimiento de la matricula primaria
Durante el período del Presidente Dr. Rafael Caldera (1969-1973), el modelo de enseñanza educativa se definió como un modelo de procesamiento de información que enfatizó en la capacidad que tiene el estudiante de retener e integrar información; en detrimento de la formación técnica ocasionada por el cierre de las escuelas técnicas. Es importante señalar que se produjo una modificación del sistema educativo, decretándose disposiciones legales que redefinían el ordenamiento jurídico y desarrollaban el contenido de la educación que se impartía en Venezuela.
El primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1978), se inició en las condiciones económicas y políticas más favorables para llevar a cabo su programa, ya que contaba con un amplio respaldo político en el Congreso Nacional, por otro lado se incrementó el precio del petróleo como efecto de la política desarrollada por la OPEP. Sin embargo, a pesar de los inmensos recursos de los cuales se disponía, el despilfarro y el gasto público superaron todas las expectativas, impidiéndose el logro del objetivo inicial de formación del capital humano que requería la Nación y, el cual constituía factor fundamental que la educación precisaba para la transformación de su estructura y adecuarla a la nueva situación planteada.
En el período presidencial del Dr. Luís Herrera Cámpins (1979-1984), se elaboró el VI Plan de la Nación, que dentro de sus finalidades más importantes tuvo la optimización de la calidad de la educación, ofrecida a la población en edad escolar mediante la implementación del proyecto de escuela básica, a partir de este momento comenzó a elaborarse las leyes y documentos que hoy en día regulan el sistema educativo venezolano
En el gobierno del Jaime Lusinchi (1985-1989) se elaboró el VII Plan de la Nación que propuso una política educativa consistente en la implementación de un modelo de enseñanza basado en el procesamiento de información, enfocado en las relaciones sociales y el desarrollo personal. En este momento, el Ministerio de Educación, establece la Resolución 751 (1986). Un Régimen complementario a lo establecido en el artículo 74 de la Ley Orgánica de Educación de 1980, sobre organización y funcionamiento de la Comunidad Educativa, en donde se expresa la obligatoriedad del funcionamiento de la Comunidad Educativa de cada plantel, los integrantes de la Comunidad Educativa como institución (educadores, padres, o representantes-alumnos) y demás personas vinculadas con el desarrollo de la comunidad en general y los objetivos de la Comunidad Educativa, a saber:
  • Cooperar con las autoridades del plantel en los diversos aspectos del proceso educativo.
  • Promover la participación de la familia de la comunidad y de otras instituciones del proceso educativo.
  • Afianzar en los alumnos el sentimiento de respeto, confraternidad, cooperación y solidaridad para con sus educadores, compañeros y demás integrantes de la comunidad.
  • Promover, manejar y participar en actividades científicas, humanísticas, técnicas, culturales, sociales, asistenciales, deportivas y recreativas que contribuyan al desarrollo y consolidación del proceso educativo y a la integración de padres y representantes al plantel, así como de este a la comunidad.
  • Contribuir con los aportes económicos o mediante prestación de servicios al desarrollo de las programaciones del plantel y a su conservación y mantenimiento, entre otros
Al gobierno de Lusinchi, prosiguió el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1993), quien propone el VIII Plan de la Nación. Durante este período la educación descuida la función formativa y enfatiza la función normativa, en áreas como el desarrollo de la personalidad, la formación de hábitos de estudio y la identidad cultural y nacional, desvinculándose del desarrollo de las comunidades, el incremento sustancial de la matrícula estudiantil, no se correspondió con la asignación de recursos y dotación para el funcionamiento y ocasionando la incorporación de numerosos docentes que carecían de la formación necesaria para acceder al sistema educativo
En el segundo período gubernamental del Dr. Rafael Caldera (1993-1998) se evidencia la falta de planificación en el sector educativo, la deficiente y extemporánea asignación de recursos y deficiente formación del personal docente.
En este período se dicta una Resolución de fecha 15 de enero de 1996publicada en Gaceta Oficial Número 35-88-1, referida a la política de Estado en Formación de Docentes. Especifica fundamentos del perfil docente, en el que se destaca su papel de promotor social para lograr los objetivos educacionales e integrar la comunidad a la escuela y la escuela a la comunidad
Con posterioridad, la reforma educativa de 1997, se inserta, en el ordenamiento jurídico venezolano, requiriendo normas de rango sublegal para adecuarlos a los componentes curriculares. Todo ello enmarcado dentro del proceso de Reforma del Estado Venezolano iniciado en 1989, planteando la necesidad de reformular la política educativa nacional sobre la base de los documentos antes mencionados y los diagnósticos de más reciente data efectuados en el país para la época, entre
Los cuales es necesario mencionar:
* El Informe de la Comisión Presidencial para el Estudio del Proyecto Educativo Nacional (1986).
* Calidad de la Educación Básica en Venezuela. Estado del Arte (1992).
* La Reforma Educativa: Una Prioridad Nacional (1994).
* Plan de Acción del Ministerio de Educación (1995).
* Proyecto Educativo de Educación Básica: Reto, Compromiso y Transformación
También en este período se introducen los lineamientos curriculares que caracterizan un currículo abierto y flexible, por cuanto permite "considerar las características y necesidades de la comunidad y las condiciones reales en las que va a desarrollarse el proceso educativo" (Gamboa y Amaya, 2003), operacionalizadas en la escuela a través de los proyectos pedagógicos de aula y de plantel (actualmente, los Proyectos Plantel son sustituidos por los Proyectos Educativos Integrales Comunitarios), los cuales guardan estrecha relación entre sí.
El proyecto político contenido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela define a la política educativa como un derecho humano y como un servicio público, de acuerdo con lo contenido en los artículos: 139, 141, 143, 168 y 62. Así mismo la política educativa también se halla sustentada en los artículos 102, 103, 104, confiriéndole un carácter de: Democrática, integral, gratuita (hasta el pregrado universitario), permanente, obligatoria, plural, contextualizada, intercultural y bilingüe (para los pueblos indígenas). Donde el uso de la lengua indígena resulta obligatoria hasta el segundo grado de educación básica (Artículo121), enseñanza obligatoria de la educación física y el deporte, con excepciones según la ley (Artículo 111); y educación ambiental obligatoria en educación formal y no formal (Artículo 107).
La justicia social sería entonces alcanzada con la profundización de la base social democrática en todos los campos que le conciernen, como educación de calidad para todos, salud, vivienda y ambiente sano, acceso pleno a la cultura, universalización del deporte, atención especial para la población en pobreza extrema, recreación e información veraz y oportuna. Otra variante inmersa en la justicia social es la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad donde prevalece la acción comunitaria, para formular, ejecutar y evaluar políticas públicas y la rendición de cuentas, en materia educativa planteándose la incorporación de la comunidad en el proceso educativo para procurar la universalización y elevación de la calidad de la formación de los ciudadanos (Chávez, 2001).
Tal como se viene planteando, para el año 2000 Venezuela inicia a través de la implementación de la política pública del "Proyecto Educativo Nacional" una nueva política educativa fundada en la inclusión social, en la atención integral al educando, y sobre todo en la transformación del currículo, de tal modo que las áreas de estudio se vinculen con la realidad y la problemática que experimentan los alumnos en su comunidad, en el país y en el mundo, todo ello se cimienta en una concepción educativa constructivista. En torno a esto, se destaca el surgimiento de las misiones educativas Robinson y Ribas (Morales, 2005), con la finalidad de incluir dentro del sistema educativo a un sector de la población que por razones socioeconómicas se encontraba apartado del mismo, y las Escuelas Bolivarianas como modelo de institución que abarca no sólo el aspecto pedagógico sino también el relativo al suministro por parte del Estado de los elementos y condiciones que permitan el desarrollo eficiente del proceso de enseñanza aprendizaje (Revilla, 2005).
Se observa un planteamiento importante, en el sentido de que la educación es vista como un fin para lograr una sociedad democrática, que permita la convivencia social. De esta manera, se presenta a la educación, como un medio para lograr los procesos de transformación social, consustanciándose el proceso de aprendizaje con los valores de identidad nacional, tolerancia y las actitudes que favorecen la paz entre las naciones.
En este contexto, a lo largo de todo el texto legal se aprecia a la educación como un medio y un derecho de todos los ciudadanos, que debe estar vinculada al trabajo para armonizar la educación con las actividades productivas conforme al interés local, regional y nacional, para el mejoramiento de la comunidad.
Su actuación deberá fundamentarse en una concepción democrática, participativa e integradora del proceso educativo.
Asimismo, se logra concretar un modelo de enseñanza que vincula la participación de la familia, de la comunidad y de otras instituciones en el sistema educativo, como elementos y actores importantes dentro de este proceso de enseñanza aprendizaje.
El 15 de septiembre de 1999, en el período anterior a la sanción de la Constitución, se decreta el Reglamento General de la Ley Orgánica de Educación, en ejercicio de la atribución que le confería el ordinal décimo del artículo 190 de la Constitución de Venezuela de 1961, y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 107 de la LOE (hoy derogada), en donde se señala que "...el Ministerio de Educación es el órgano competente del Ejecutivo Nacional y le corresponde planificar, orientar, dirigir, supervisar y coordinar al sistema educativo...".
En 1999, se aprueba por vía de referéndum de fecha 15 de diciembre de 1999 y según Gaceta Oficial de la República de Venezuela, Número 36.860, de fecha 30 de diciembre de 1999, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En la dinámica que este cambio supone se requerían, la implantación de un nuevo orden constitucional, fue necesario introducir considerables modificaciones en el sistema educativo, propuesta que se aborda desde el cambio en la concepción de la relación individuo-sociedad. Se inició un debate de carácter académico, político, filosófico sobre la naturaleza del individuo y de sus derechos en relación con el Estado, la comunidad y la cultura.
Lo anterior tiene sentido, si se toma en cuenta que el texto constitucional de 1999, desde su propio preámbulo y como característica de la refundación del Estado, además de la importancia del orden democrático, señala que el mismo es un "Estado de Justicia", que debe procurar consolidar un conjunto de valores que en definitiva apuntalen y aseguren los derechos fundamentales del hombre entre los cuales destaca el de la educación, de justicia social y la garantía universal e indivisible de los derechos humanos. Este pronunciamiento del constituyente se desarrolla en las normas constitucionales referidas a Venezuela como un Estado democrático social y de justicia, que además deben propugnar valores superiores que aseguren el cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución y la preeminencia de los derechos humanos, es más, declara a la educación como un proceso fundamental para alcanzar los fines esenciales del Estado (Art. Nº 2 y 3 de C.R.B.V).
El proceso educativo se entiende como un derecho de los ciudadanos y un deber social que tiene la función de guiar, orientar, estimular a los alumnos para despertar su iniciativa, su capacidad y análisis, para que éste, logre el pleno desarrollo de la personalidad y se convierta en un ciudadano apto para la vida, tal como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Estas consideraciones evidencian la necesidad de asumir la educación como proyecto de Estado, en el sentido de que constituye el soporte para la construcción del sistema democrático. En este sentido, dentro de las Líneas Generales del Plan Económico y Social de la Nación para el período 2001-2007, el segundo eje referido a lo social pretende alcanzar la justicia social basado en la estrategia de incorporación progresiva (inclusión), desarrollando como objetivos la garantía del disfrute de los derechos sociales de forma universal y equitativa, disminuyendo progresivamente las inequidades sociales, priorizando la atención de las necesidades sociales y la descentralización.
La educación dentro de esta visión, pretende una participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social, reproductora de valores y de identidad nacional. En este sentido, se realiza un análisis del Proyecto Educativo Nacional de Venezuela, la Ley Orgánica de Educación y el Reglamento General de la misma, asimismo, se estudia el Proyecto Educativo Integral Comunitario que actualmente se desarrolla y se encuentra sujeto a revisión por parte de las autoridades educativas nacionales (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Bajo la vigencia de la Constitución de 1999 se han promulgado distintos decretos y resoluciones2 destinadas a regular todos los niveles de educación, abarcando la puesta en práctica de políticas educativas de cobertura nacional bajo la genérica denominación "Misiones". De todo lo anterior se deduce que el marco jurídico de la educación en Venezuela, se encuentra desarticulado por dos circunstancias:
1. Por su estructura jurídica.
2. Por la mora legislativa en la cual ha incurrido la Asamblea Nacional, en cuanto a la sanción de los anteproyectos de Reformas de la Ley Orgánica de Educación y la Ley de Universidades
El Proyecto Educativo Nacional como expresión de una política educativa nacional.
El Proyecto Educativo Nacional propone la defensa de la educación como un derecho humano esencial, siendo obligación del Estado, garantizar su gratuidad accesible a todos los venezolanos, en una perspectiva intercultural y de valorización de la diversidad étnica y lingüística. Todo ello en concordancia con la concepción del Estado docente, pero, mediante el contenido en función del contexto histórico que le enriquece articulando la democracia, la participación y la descentralización, esta última concebida como una manera de ampliar la democracia, acercando el poder a la población, mejorando la eficacia y la eficiencia en la gestión pública, lo cual se hace concreto en materia educativa en el contexto especifico de la escuela comunitaria, concebido como un modelo de gestión autónoma que ha sido denominado gobierno escolar.
Además de lo señalado, pretende llevar a la práctica la democracia participativa y protagónica, lo que en el terreno educativo implica una nueva manera de asumir la elaboración, planificación, ejecución y evaluación de políticas públicas en este campo, se establece la participación integral del pueblo en las decisiones, haciéndose operativa la participación que evita la confiscación o usurpación del ejercicio de la soberanía popular.
Postula la importancia de elevar la calidad de la educación y de hacer pertinentes los aprendizajes, para lo cual es imprescindible la flexibilización del currículo, contextualizando y enriqueciendo los contenidos programáticos a partir de una perspectiva inter y transdisciplinaria, por lo que se requiere como quinto enunciado la incorporación de un nuevo docente para impulsar nuevas estrategias formativas.
Por otro lado, propone brindar impulso a la reestructuración del Ministerio de Educación Cultura y Deporte, con el objeto de desburocratizarlo, lo que obliga a optimizar el servicio eliminando los trámites excesivos y la abundancia de recaudos para los procesos. Por ello, se hace obligatorio redefinirla, otorgándole un carácter eminentemente pedagógico, centrado en la animación cultural, el acompañamiento y la facilitación de los aprendizajes.
En definitiva, el Proyecto de Educación Nacional promueve otra concepción del espacio escolar y toda su infraestructura, lo que hace indispensable la construcción, mantenimiento y rehabilitación de construcciones pero, articulada en su entorno y concebida como un centro de producción de recursos para el aprendizaje y superando la tradicional visión de la tecnología educativa.
Como puede observarse, tanto los dispositivos constitucionales de 1999, como las políticas públicas articuladas, diseñadas y ejecutadas, responden a la configuración de un nuevo modelo de comprensión del derecho a la educación en Venezuela, fundamentalmente, cimentando en la concepción de una nueva responsabilidad social de la cual se derivan elementos como: Un modelo inclusivo al sistema educativo, sustentado en la intervención del Estado, pero, aunado a la corresponsabilidad de la sociedad, a la participación ciudadana en los distintos niveles de ejercicio del derecho a la educación, de forma tal, que la concepción de los principios y valores subyacentes contemplados en el pacto constitucional de 1999, se hagan efectivos mediante las políticas públicas, que deben implementarse en un marco que comprenda el proceso de globalización, pero que respete la identidad cultural y la búsqueda de una mayor equidad social.
Hacia donde se perfilan las políticas educativas en Venezuela.
El salto cualitativo de la década del 90 fue la búsqueda de nuevos sentidos para la educación. La perspectiva humanista para construir un nuevo paradigma educativo para la educación latinoamericana del siglo XXI concibe a la historia como una construcción de los seres humanos que pugnan por ser sujetos. El sujeto es un actor que construye su propio libreto y lo cambia durante su actuación. La perspectiva humanista no niega tampoco la necesidad de que la educación realice una serie de contribuciones al desarrollo económico, político y social, pero sí enfatiza que esas contribuciones siempre serán limitadas. Aún así se busca el principio de igualdad de oportunidades que puede tener a su vez dos acepciones: en primer lugar significa igualdad de acceso, es decir, igual reconocimiento a igual merito; y la segunda acepción significa "igualdad de puntos de partida", esto es, igualdad en las condiciones iniciales para lograr la igualdad de acceso a los espacios a través de los cuales se logra el cumplimiento de los derechos fundamentales
Las reformas educativas que se están implementando en Venezuela se inclinan entre la universalización del conocimiento, la identidad cultural y la búsqueda de una mayor equidad social. Igualmente, en los sistemas educativos se ha incorporado la educación en valores en los currículum y se manifiesta el interés por su fortalecimiento en los planes de estudio mediante el establecimiento de educación para la convivencia, la paz y la ciudadanía; interculturalidad, educación sexual y para la salud; educación ambiental, para el uso del tiempo libre y la educación para la equidad del género.
En este sentido, se persiste en que los contenidos, proyectos o temas educativos de la valoración de los derechos humanos fortalezcan la convivencia, la paz y la ciudadanía, la igualdad de oportunidades entre las personas, el desarrollo pleno y satisfactorio de la sexualidad, la promoción de valores morales, éticos y cívicos, la solidaridad con los otros, la protección y conservación del medio ambiente, y el uso creativo del tiempo libre. Además, la transformación de las escuelas en espacios de participación activa y cuya responsabilidad recae en los padres, alumnos, maestros y miembros de la comunidad, al dotarla de mayores niveles de autonomía e instancias de concertación, potencia la democracia y la formación ciudadana, porque crea las condiciones que permiten propiciar y promover la participación y la responsabilidad de los diversos actores en el proceso de educación y socialización de las nuevas generaciones.
El Estado se concibe en un rol promotor de la orientación vocacional de los adolescentes propiciando la incorporación en actividades de formación para el trabajo en la programación educativa. También debe suscitar al ejercicio de este derecho brindando la información adecuada y oportuna a los niños, niñas adolescentes y a sus padres.

LA EDUCACIÓN BOLIVARIANA.
En estos momentos nuestro país, nuestra sociedad y nuestra educación están atravesando una serie de profundas transformaciones, en búsqueda de la formación del nuevo republicano y republicana, teniendo como objetivo principal lograr grandes cambios en nuestro colectivo para crear una sociedad que sea más humanista, realmente democrática, tome conciencia de su rol protagónico y participativo, con reconocimiento y aceptación de lo multiétnico, pluricultural, plurilingüe e intercultural que es nuestro país, todo esto enmarcado dentro de un Estado de derecho y de justicia; con equidad social, económica y política, basándonos en lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) en 1999.
El clamor de un pueblo, ante la pérdida de los valores en la familia, la sociedad y en todos nuestro entorno, hizo surgir la necesidad de retomar la ideología de tres grandes hombres, la que ha servido como pilares fundamentales para el cambio de nuestra formación como hombres y mujeres solidarios, cooperativos, críticos, analíticos, a través de la educación como seres íntegros. Siendo necesario que la Educación Bolivariana sea un proceso político y socializador que se genere de las relaciones entre la escuela, la familia y la comunidad; donde la interculturalidad, la práctica del trabajo liberador y el contexto histórico-social formen parte esencial en la creación de ese ser Integro que busca el crecimiento de la sociedad desde adentro hacia fuera incentivando el desarrollo endógeno de nuestro país.
El "árbol de las tres raíces", es la fuente ideológica del cambio social que vive nuestro país. En la  historia de la filosofía política venezolana existe un modelo teórico primigenio, al cual vamos a llamar en adelante "robinsoniano", por haber emergido del pensamiento y de la praxis de aquel compatriota que cambió su nombre original de Simón Rodríguez por el de Samuel Robinson. El modelo se fundamenta en un sistema de ideas que puede ser perfectamente enmarcado dentro de una profunda disyuntiva existencial, en la cual se deslinda claramente una dicotomía en movimiento arrollador: "inventamos o erramos", de allí surge el primer pilar de la Educación Bolivariana Aprender a Crear
Se debe aprender a dejar de copiar, a perder el miedo a innovar a ser originales, a liberar nuestro pensamiento de tantos tabúes, es hora, es tiempo de dejar de tener miedo de pensar, de crear conocimiento, nada está ya dicho, los paradigmas no están ya elaborados. En virtud de este pilar el maestro debe fomentar las relaciones armoniosas, darle al estudiante la seguridad de que sus pensamientos no serán vetados, ni juzgados, ni será objeto de burla, se debe fomentar el respeto entre los compañeros, para sentar así las bases del nuevo republicano y republicana creador, transformador, capaces de emprender nuevos conocimientos, técnicas y buscar soluciones innovadoras a problemas sociales, en pro del desarrollo endógeno.
Este pilar está relacionado con el principio de aprender a hacer, lo que implica la necesidad de aplicar en la práctica las teorías, técnicas y conocimientos existentes, redescubriéndolos, buscando la posible aplicación práctica de estos. Es por esto que el maestro debe propiciar en el ambiente de estudio, no solo el análisis y crítica de los conocimientos ya formados, sino que debe a su vez llevar al estudiante a reflexionar sobre la puesta en funcionamiento de los mismos en su entorno socio-cultural, como adaptarlo a su entorno a su realidad social, para que de esta forma el nuevo republicano y republicana puedan estar al nivel de las exigencias de esta nueva sociedad con conciencia de cambio.
El segundo pilar que da base a la formación educativa del nuevo republicano y republicana, radica en la necesidad que tenemos como seres humanos, de aprender a vivir en comunidad, como ciudadanos civilizados, solidarios, cooperativos, con conciencia de la responsabilidad que tenemos y que hemos asumido ejerciendo el protagonismo que se nos ha dado en el cambio social que vivimos, Aprender a Convivir y Participar.
Las bases de este pilar no son otras sino aprender a amarnos a nosotros mismos para así poder amar a todos y todas los que nos rodean, como máximas del ser o sujeto social; al lograr ese amor por nuestro entorno social, propiciaremos la socialización que es el objeto de la educación. Al lograr esta socialización a través del amor aprenderemos que todos no somos iguales y que por esto debemos aceptarnos unos a los otros tal cual como somos, sin discriminaciones de ningún tipo, si por sexo, raza, color, condición social, entre otras; es decir fuera a la exclusión, ya basta, es necesario incorporar a todos y a todas, y que mejor forma de hacerlo que a través de la educación
Conclusiones
La educación venezolana ha sufrido diversos cambios, los cuales han sido difíciles de consolidar, si lo analizáramos por etapas y nos remontamos a la época colonial sufrió diversos obstáculos, vinculados con múltiples factores en el ámbito político, el caudillismo fue una de las grandes adversidades que ha tenido nuestra educación, esto hacia que el proceso naciente fuera quebrantado por diversos gobernantes que solo se interesaban por mantenerse en el poder, para este momento la educación era exclusiva para la clase alta.
Entre 1961 y 1999 todos los gobiernos democráticos otorgaron prioridad a la educación como acción de gobierno, ésta se constituyó en el primer pilar de la legitimidad del sistema. La estrategia central, orientada por la idea de otorgar igualdad de oportunidades educativas, se encaminó a consolidar todos los niveles del sistema escolar, para así lograr la incorporación masiva de sectores de la población habitualmente excluidos del sistema educativo.
Se intentó democratizar la educación, se tomaron acciones como: mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, implementar la descentralización de responsabilidades educativas, superar las desigualdades de acceso al servicio educativo, añadir nuevos contenidos a los programas educativos (valores, cultura del trabajo, ciudadanía). En definitiva, la ausencia de un proyecto educativo, de largo alcance, que integre los objetivos, estrategias y procedimientos de la diversidad de instituciones involucradas, para responder adecuadamente a los desafíos y necesidades de una nueva realidad política, económica y cultural.
La educación en este periodo no llegaba a todos los niveles del sistema, no fue orientada de acuerdo con las etapas del desarrollo humano, ni incluía la educación especial, intercultural, ni andragogica, en fin, no incluía a todos los estratos sociales de la población; dicta resoluciones, decretos y directrices reguladoras a sus “funcionarios estratégicos” para que diversificado (secundaria) hasta la profesional e incluyendo el personal docente aplique en la población estudiantil; entre otros, llámese funcionarios estratégicos a la secretaría nacional de educación, directores de zonas educativas, supervisores, directores de distritos escolares, coordinadores de apoyo docente, directores y coordinadores pedagógicos, entre otros.
Sin embrago no es hasta el año 1999 cuando el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, crea un cambio radical de la forma en que se percibe la educación de los pueblos para hacer frente al nuevo modelo que el estado ha asumido y es por lo que se está rigiendo en los actuales momentos.
Estos cambios o la nueva percepción de la educación, rompe con los paradigmas del sistema educativo anterior, ya que su filosofía está basada en la profundización de los ideales Bolivarianos en cuanto a libertad, justicia, originalidad y emancipación, y agregando nuevos elementos como lo son la participación activa de los estudiantes en la toma de decisiones en sus escuelas y en su comunidad, haciéndolos parte fundamental para la toma de decisiones y el trabajo en común en todos los aspectos relacionados con su entorno y el entorno de su institución.
El clamor de un pueblo, ante la pérdida de los valores en la familia, la sociedad y en todos nuestro entorno, hizo surgir la necesidad de retomar la ideología de tres grandes hombres, que han servido como pilares fundamentales para el cambio de nuestra formación como hombres y mujeres solidarios, cooperativos, críticos, analíticos, a través de la educación como seres íntegros. Siendo necesario que la Educación Bolivariana sea un proceso político y socializador que se genere de las relaciones entre la escuela, la familia y la comunidad; donde la interculturalidad, la práctica del trabajo liberador y el contexto histórico-social formen parte esencial en la creación de ese ser Integro que busca el crecimiento de la sociedad desde adentro hacia fuera incentivando el desarrollo endógeno de nuestro país.
Con la creación del Sistema Educativo Bolivariano, se construyen bases con las cuales se implementará la formación de los niños, niñas, jóvenes, adultos y adultas del país, el cual se inicia exactamente desde el mismo momento del nacimiento de los niños, observamos como ya el estado les brinda oportunidades a las madres para que sus hijos sean institucionalizados desde la edad de 0 a 3 años, rompiendo el paradigma de la educación anterior la cual este nivel académico educativo no existía, solo estaba lo que se llamaban los hogares de cuidado diario, los cuales se encargaban de atender a los niños en edades primarias solo como una guardería, sin ningún tipo de educación a impartir, vemos como el estado asume esa responsabilidad en comenzar a desarrollar cualidades y potencialidades en los niños en sus primeros años de vida, así como este punto se pueden encontrar muchas otra bondades que nos presenta el nuevo Sistema Bolivariano de Educación en Venezuela, que a primera vista se hace un sistema que podría dar excelentes resultados, teniendo en cuenta el avance de las sociedades. Está orientado de acuerdo con las etapas del desarrollo humano e integrado por seis subsistemas de educación: inicial, primaria, secundaria, especial, intercultural y de jóvenes, adultos y adultas.
Educación inicial. Brinda atención al niño y niña entre cero y seis años de edad. Comprende dos niveles: el maternal, referido a la atención integral a niños y niñas hasta los tres años de edad, y el preescolar, donde se brinda atención integral hasta los seis años en las áreas: pedagógica, salud, alimentación, recreación, desarrollo físico y cultural.
Educación primaria. Su finalidad es formar niños y niñas con actitud reflexiva, crítica e independiente, con un elevado interés por la actividad científica, humanista y artística; una conciencia que les permita comprender, confrontar y verificar su realidad por sí mismos, y sí mismas, que aprendan desde el entorno, para que sean más participativos, protagónicos y corresponsables de su actuación en la escuela, familia y comunidad.
Este subsistema busca promover actitudes para el amor y respeto hacia la Patria, con una visión integracionista y de cooperación hacia los pueblos de Latinoamérica, el Caribe y el mundo.
Educación secundaria. Comprende el liceo bolivariano y la escuela técnica robinsoniana y zamorana, entre los 12 y 19 años de edad. Los estudios en el liceo bolivariano duran cinco años y se otorga el título de bachiller en Ciencias Naturales o en Ciencias Sociales, según la orientación vocacional.
En la escuela técnica robinsoniana y zamorana los estudios duran seis años, otorga el título de técnico medio. El área de formación especializada define el campo de formación ocupacional, en cada una de las cuales existen grupos de tecnologías que corresponden a las menciones, definidas de acuerdo con el contexto de la región.
Educación especial. Su finalidad es la formación y desarrollo integral de las personas con necesidades educativas especiales, desde cero años de edad, a fin de garantizar su integración plena en lo educativo, laboral y social, a través de las siguientes áreas de atención y compromiso: cognitivo, visual, auditivo, físico-motor, autismo y aprendizaje.
Educación de jóvenes, adultos y adultas. Este subsistema atiende a las personas mayores de 18 años, aproximadamente, no incorporadas a otro subsistema y contempla las siguientes opciones de atención: presencial, semipresencial o por encuentros y misiones (Robinson y Ribas).
Referencias bibliográficas.
  • Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, Diciembre 1999
  • Ley orgánica de Educación,1980
  • Ley orgánica de Educación 2009.
  • Allan R. Brewer Carías. Las Constituciones de Venezuela. (Estudio preliminar). San Cristóbal, Ediciones de la Universidad Católica del Táchira, Instituto de Estudios de Administración Local, 1985. Otra edición, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1985, p. 47.
  • Morón, G. (1994) Los Presidentes de Venezuela Caracas, Venezuela, Ediciones de Planeta de Venezuela, Segunda Edición.
  • Mudarra, M. A. (1978) Historia de la Legislación escolar contemporanea en Venezuela, Caracas, Venezuela, Publicaciones Mudbell.

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