Diferencias entre el modelo educativo tradicional y el modelo bolivariano
Modelo educativo tradicional.
La evolución
de la
Educación en Venezuela
se realizó de una forma lenta. Desde el inicio del siglo XX y hasta
finalizada la dictadura
de Marcos Pérez Jiménez (1948-58), es decir, las escuelas que
impartían la educación
primaria y secundaria, además de las restantes instituciones
como las de educación
superior fueron creciendo lentamente, pero es precisamente a
principios
de la década de los años 60, donde la educación venezolana
presentó una expansión espectacular, estimulado por un proceso
de masificación educativa que se tornó favorable y un aumento en el
acceso a la educación de forma notoria para todas las clases
sociales del país.
Por lo tanto, no es de extrañarse que el gran desarrollo
del sector educativo en Venezuela para los años 60, se deba
principalmente a la caída de la dictadura, que trajo consigo
profundos cambios al sistema
educativo, entre los que destacan el inicio del proceso conocido
con el nombre de la "democratización de la enseñanza",
con especial atención
a los sectores de educación primaria y secundaria, por lo que se
crearon nuevas instituciones y se incrementaron el número de
maestros y profesores. (ver Pérez et al, 1996). Cabe señalar, que
una segunda explicación posterior de este desarrollo del sistema
educativo se encuentra ligada al entorno económico favorable que
presentaba el país para los años 70, sustentado entre otras cosas,
en un aumento de los precios
del petróleo
en los mercados
internacionales, lo cual permitió la entrada de grandes cantidades
de divisas
al país, situación no esperada en la historia
reciente de la renta petrolera en la cual se apoyaba el
Estado Venezolano. Con base a lo anterior, se inicia
posteriormente una política
educativa agresiva, sustentada en la teoría
del Capital
Humano y la cual se encuentra de manera explícita en el V Plan
De La Nación,
donde el Estado
Venezolano, además, se fija una política desarrollista para las
áreas económico y social, incluyendo por supuesto la educación.
En atención a lo anterior, en este apartado se realizará un
recorrido relacionado al comportamiento
legal y matricular de la educación
preescolar, primaria, secundaria y superior en los últimos 52
años, y se podrá apreciar de una forma más ilustrativa, las
tendencias tanto positivas como negativas, del sistema formal de la
educación. Para ello se utilizaron los datos
recopilados en ésta investigación.
La investigación historiográfica de la Historia
de la Educación en Venezuela puede ser esquematizada en tres
grandes etapas, aún cuando alertamos que todo esquematismo es
simplista, se trata aquí presentarlas con un fin propedéutico que
sirva de banco
de datos preliminar para la creación de la Sociedad
Venezolana de Historia de la Educación;
-
La Primera Etapa.
Está caracterizada por la periodización y se limita a
configurar y delimitar el orden de lo episódico. Con un sentido de
historia centrado en lo positivo y negativo, en donde más que
estudiar prácticas educativas se narran sucesos. A nuestro modo de
ver el primer antecedente de Comunidad
Discursiva de Historia de la Educación en Venezuela se remonta a la
generación pionera integrada por: Feliciano Montenegro y Colom,
Rafael M. Baralt, Agustín Codazzi, Arístides Rojas, Antonio Ramón
Silva, Rufino Blanco Fombona, José Gil Fortoul, Ángel Grisanti, y
Caracciolo Parra León.
A este grupo
podríamos agregar el congregado en el Primer Congreso Pedagógico
Venezolano (1895). Sin embargo, debemos advertir con Ángel Grisanti
(1932) que: "En nuestro país la bibliografía
estrictamente venezolana sobre instrucción pública puede decirse
que no existe. El estudio de Baralt, admirable por el caudal de
doctrina, el contenido filosófico y la maravilla del estilo, no es
sino un capítulo, joya diminuta, de un resumen de la Historia
de Venezuela. Sólo el patriarcal don Arístides Rojas aporta
datos esenciales para el estudio de esta importantísima materia.
Rufino Blanco Fombona, Gil Fortoul y otros historiadores venezolanos
de valía, a él se atienen. El francés Humbert lo copia al pie de
la letra. El estudio crítico sobre la historia de la Instrucción
Pública está por hacerse." (Grisanti, 1950:10)
-
La etapa intermedia.
Está caracterizada por el acopio de fuentes
primarias. Esta generación intermedia estaría integrada por: Manuel
Aguirre Elorriaga (1941), Carlos Felice Cardot (1945), Luis Spinetti
(1950), N. P. Monsant (1951), Fidel J. Orozco Duque (1954), Héctor
Cuenca (1956), Eduardo Arcila Farías (1961), Angelina Lemmo (1961),
Alexis Márquez Rodríguez (1962), Mariano Uzcátegui Urdaneta
(1963), Héctor García Chuecos (1963), Eloi Chaulbaud Cardona
(1966), Ildefonso Leal (1968), Olavarriaga, P. J, (1965), J. M.
Pacheco (1969), Efraín Subero (1968), Miguel Ángel Mudarra (1975),
Manuel Fermín (1975), Leonardo Carvajal (1976), José Del Rey
Fajardo (1979), y llegaría hasta Rafael Fernández Heres (1980).
Además del acopio de fuentes intenta vincular el análisis
de la historia de la educación con otras dimensiones de lo social.
Esta corriente entendió la historia de la educación como parte de
una
red mayor de orden social y cultural, al mismo tiempo
que la periodización utilizada seguía subyugada al campo de la
historia política y la legislación escolar. Buena parte de estos
trabajos se apoyaron en las herramientas
conceptuales del marxismo
para interpretar las relaciones entre educación y sociedad.
Incluimos aquí a Luis Beltrán Prieto Figueroa, quien prácticamente
cabalga en las tres generaciones gracias a su prolongada existencia.
Resaltamos que su obra irradió a centro América
y otros países latinoamericanos; en 1939, lo encontramos en La
Habana, en el Primer Congreso Americano de Maestros; en 1951 formó
parte del Servicio
de Asistencia Técnica de la UNESCO, cuya jefatura desempeñó desde
Costa
Rica.
-
La tercera etapa:
La podemos circunscribir a mediados de la década del ochenta y
se prolonga en el tiempo hasta hoy día. Lentamente la Historia de la
Educación se fue nutriendo con las diversas tendencias
historiográficas, y se fueron constituyendo las principales líneas
de investigación que alimentan programas
de pregrado, maestría y postgrado. La aproximación a la historia
institucional de la educación es una de las líneas de investigación
más celebradas a nivel nacional.
La educación en Venezuela se remonta a la época de la colonia,
dicho proceso era muy complejo, casi existente y reservado de manera
exclusiva para la elite española y criolla. Diversos factores hacían
imposible consolidar un sistema educativo, mucho intelectuales
formados en las naciones desarrolladas como España,
Francia
e Inglaterra
aportaron grandes ideas que la mayoría de los casos no tuvieron
mayor eco.
Al calor
de las ideas republicanas y de las aspiraciones de independencia
nacional, a finales de la época colonial surge la primera corriente
pedagógica claramente definida de Venezuela. Al frente de ella, Don
Simón Rodríguez, el Licenciado Don Miguel José Sanz y Don Andrés
Bello. Esta corriente pedagógica, postulaba las siguientes
ideales educativos:
-
Finalidad política, formar ciudadanos aptos para vivir en República;
-
Finalidad moral: fomentar el cultivo de los valores éticos para contar con hombres virtuosos y prudentes;
-
Finalidad económica: proteger por medio del estudio de la técnica e industrias la riqueza material, a fin de asegurar la liberación económica y robustecer la independencia política; y
-
Finalidad científica: realizar la educación superior, para robustecer el plano intelectual de América y echar las bases de una tradición de altos y vigorosos pensamientos que la equiparara a los pueblos más adelantados del globo.
Durante el periodo comprendido entre 1821-1829 El sistema
educativo durante los primeros años de la República, se caracterizó
por darle continuidad al existente durante el periodo colonial. No se
evidenciaron grandes cambios al inicio de este periodo Republicano.
Resultaba difícil para los legisladores y la nueva clase
política, luego de una larga guerra
de Independencia (1810 – 1821), dedicarle energías a un tema
distinto a la reconstrucción económica del país.
La escuela
primaria continuó siendo similar a la ya existente durante el
periodo de colonización hispánica, es decir, privada y religiosa.
La legislación de 1821 confirmada por la de 1826, disponía que los
maestros "deberán enseñar a los niños
los dogmas de la religión
y de la
moral cristiana"(Mudarra, M., p.28). La segunda
enseñanza, equivalente a la tercera etapa de Educación Básica y el
Ciclo Diversificado actual, continuó también desarrollándose por
los cánones educativos de la colonia.
Es importante destacar, que en la época colonial, no puede
hablarse de un sistema educativo realmente constituido, ya que la
educación no estaba concebida como un servicio público esencial. Su
basamento legal se encontraba conjugado Estado-Iglesia,
por eso las disposiciones para su funcionamiento emanaban de la
corona y otras de la jerarquía eclesiástica y ambas se encontraban
involucradas como responsables de la
administración tanto las autoridades reales como eclesiásticas.
En esta época se da un hecho de carácter
mundial, como lo es la revolución
francesa, que influye en la aparición de nuevas ideas educativas
en Venezuela
Luego de la guerra de independencia, se inicia el proceso de
construcción
del Estado nacional en Venezuela, en este punto participaron de
manera muy especial una serie de personajes que desde comienzos del
siglo XIX se constituyeron en los ideólogos y protagonistas del
proceso de emancipación. Tal es el caso de Juan Germán Rocio,
Miguel José Sanz, Simón Rodríguez, Antonio Valverde, José Maria
Vargas, Simón Bolívar
entre otros.
Estos hombres empiezan a sostener una serie de ideas
cuestionadoras del tradicional orden educativo heredado de la
colonia, Miguel José Sanz por ejemplo, intentó introducir
modificaciones al régimen educativo que imperaba para el momento.
Planteando una concepción política de la pedagogía
según la cual la educación debía convertirse en el instrumento
necesario para conformar "una nueva mentalidad y un nuevo estado
de ánimo que diera lugar al ansiado orden político". Con
respecto a la escuela de la época, este importante pensador apuntó
lo siguiente:
Apenas el niño percibe las primeras vislumbres del intelecto,
le envían a la escuela, a donde le enseñan a leer libros
repletos de cuentos
ridículos y extravagantes, de milagros horríficos y de una devoción
supersticiosa que se reduce únicamente a formas exteriores, por lo
que se acostumbra a la hipocresía y a la impostura.
Acerca de la discriminación
social y la educación apunta lo siguiente:
Estas faltas
nacen enteramente de la educación, alimentan la animosidad entre las
familias, y hacen del ciudadano un ser engañoso e irracional. No
puede haber sinceridad, paz, afecto, ni confianza en un país donde
cada uno trata de distinguirse sobre los otros por su nacimiento y
vanidad.
La idea central del proyecto
político de los hombres de 1810, era la creación de un estado
soberano de corte republicano y la conformación de una sociedad
democrática que requería fundamentalmente, de la formación de un
ciudadano en ejercicio de sus deberes y derechos,
lo cual por supuesto no era posible en "la ignorancia y clima
espiritual que había conformado el absolutismo".
De allí, la convicción de que la instrucción es necesaria y que el
gobierno
debe colocarla al alcance de todos, germen indudable del
trascendental decreto del 27 de Junio de 1870, donde el estado
venezolano consagra la instrucción como gratuita y obligatoria.
En este período importante de la historia de la educación
católica en Venezuela, son fundados en la ciudad otras instituciones
entre las que destaca el Colegio Antonio José de Sucre en el año
1954, por los padres paules que a partir del año 1964 pasa a
llamarse San Vicente de Paúl, estudiado por el Prof. Marcos Lavado.
También había sido fundado el Colegio María Auxiliadora, en el año
1944 por las hermanas Salesianas y el Colegio Santo Ángel por la
Congregación de las Hermanas del Santo Ángel en el mismo año.
Estas instituciones aún no han sido estudiadas por esta línea de
investigación, aunque se prevee hacerlo en el mediano plazo.
En esta etapa de fortalecimiento y consolidación de la Iglesia,
fueron creados los Colegios Santa María de Chivacoa y Padre Díaz de
Duaca dirigidos por los sacerdotes Vicente Lambroschini y Alejandro
Saini. El primero estudiado por la Profesora Genny Fernández y el
segundo se encuentra siendo estudiado por uno de los participantes
del postrado, al igual que el Seminario
Divina Pastora, fundado en el año 1929, bajo la Conducción pastoral
de Monseñor Agüedo Felipe Alvarado. De igual manera el Hogar
Infantil Madre Emilia de El Tocuyo fundado en 1928, viene siendo
estudiado por la Profesora Blanca Pérez.
El proceso de fundación y desarrollo de estas dos instituciones
en la región estuvo en correspondencia con el proyecto eclesial de
la Iglesia dirigido a educar fundamentalmente, a los hijos de las
clases pudientes, que como élite social aspiraban que sus hijos
recibieran una educación de calidad
que los preparase para liderizar, en sus diversos ámbitos la
sociedad venezolana, como efectivamente sucedió.
En consecuencia, esta situación creó las condiciones
favorables para que la Iglesia progresivamente, pudiera reinsertarse
en la vida social venezolana. Para ello asume el principio de la
libertad
de enseñanza dándole un giro según su conveniencia.
También es importante resaltar los aportes que lo diversos
presidentes han realizado a la educación a lo largo de la historia,
unos más que otros, algunos muy pocos, en primer lugar mencionaremos
a:
-
I. José Antonio Páez: gobernó Venezuela durante tres ocasiones; 1830-1839, 183-1849 y 1861-1863, su gobierno se caracterizo por la inestabilidad política y militar producto de la separación de la gran Colombia, no era estudiado pero si un férreo guerrero independentista, lo que lo catapulto dentro de las filas patriotas, los aspectos más relevantes en materia educativa fueron:
-
a. Creación de la Biblioteca Nacional y los colegios nacionales de coro, el tocuyo, Trujillo y margarita que fueron los semilleros de las futuras universidades nacionales.
-
II. José María Vargas: Sabiduría y prudencia parecen ser las cualidades más constantes en la vida de este venezolano nacido en la Guaira, el 10 de marzo de 1786 y fallecido en Nueva York, el 13 de julio de 1854. Estas, junto a otras virtudes atribuidas como la rectitud, la honradez y una vocación inquebrantable hacia el conocimiento, han hecho que la huella dejada por este ilustre personaje en campos tan diversos como la medicina, la química, la botánica y en roles tan variados como el rectorado de la Universidad de Caracas y la Presidencia de la República sea imborrable, su corto mandato tuvo que lidiar con diversas revueltas, lideradas en la mayoría de los casos por los hermanos Monagas ( José Tadeo y José Gregorio) tenía férrea oposición por no tener formación militar y por tener ideas que beneficiaban a la clases más desposeídas en caso muy particular los indígenas, ante tantas presiones termino renunciando a su mandato en el año 1836, siendo sustituido por su vicepresidente Carlos Soublette.
-
III. Carlos Soublette: Gobernó Venezuela en dos ocasiones sumado al periodo de transición por la renuncia de José María Vargas, tuvo muchas diferencias con la iglesia que era la rectora del área educativa, el cual desembocó en la expulsión en 1836 del arzobispo Méndez. Otro hecho importante lo representó la profunda crisis económica en la que se vio inmersa la economía durante los años 1837-1838, su aporte más importante fue la creación de la Dirección de Instrucción Pública, institución que años más tardes seria la antecesora del Ministerio de Educación
El Ministerio de Educación tiene su origen en 1870, cuando el
entonces Presidente de la
República Guzmán Blanco, establece por Decreto la Instrucción
Pública, gratuita y obligatoria. Para el año de 1873, el Sistema
Educativo sólo atendía 3.744 alumnos en 100 escuelas públicas.
Pero en 1874, cuando se crean la Dirección de Instrucción Pública
y la Dirección de Instrucción Secundaria, se alcanza la cifra de
15.000 alumnos y se construyen 336 escuelas federales y 383 escuelas
municipales y particulares. Así mismo, se comienza con la creación
de los colegios secundarios, de primera y segunda categoría, los
cuales, años más tarde, fueron autorizados para otorgar grados de
educación superior. En 1881, se crea el Ministerio de Instrucción
Pública, que continuó llamándose así hasta el final de la
dictadura gomecista.
En el período que va desde 1890 hasta 1935, Venezuela se
encuentra dominada por sistemas
dictatoriales y la educación sufre un estancamiento. Reflejo de ello
es la paralización casi total de la educación superior, son
clausuradas las Universidades del Zulia, Carabobo y la Universidad de
Caracas fue cerrada por 8 años. En 1934, aparece el Decreto Orgánico
de la Instrucción Nacional, el cual incorpora los altos estudios de
Agronomía y la Industria,
da jerarquía al profesorado y dicta medidas para reglamentar el
magisterio.
Para el año 1936, cuando finaliza el período de la dictadura,
la educación se convierte en una de las prioridades del Estado
Venezolano y el Ministerio cambia de nombre, el cual será de
Educación Nacional. En 1940, se aprueba la Ley
de Educación y se crea el Instituto Pedagógico y, en la
Universidad, las Escuelas de Agronomía, Veterinaria,
Ciencias
Económicas y Sociales y Geología.
Con una población
aproximada de 720.000 alumnos. Surge la Organización
de Bienestar Estudiantil y se amplían los estudios de Filosofía,
Letras, Ciencias Económicas y Sociales, Odontología,
Veterinaria,
Agricultura
y Zootecnia. Se impulsa el proceso de alfabetización de adultos y en
1948 se crea la Ley Orgánica de Educación Nacional
Con el advenimiento de la democracia
y la promulgación de la Constitución
Nacional de 1961, el sistema educativo venezolano heredaba del
período de la dictadura del General marcos Pérez Jiménez una
política educativa orientada hacia la inversión
en infraestructura, elitista en su concepción, en cuanto se enfocaba
a beneficiar a los sectores pudientes de la población, excluyendo a
las personas de bajos recursos
y con un déficit escolar desalentador
La política educativa en el período presidencial de Rómulo
Betancourt, tuvo como objetivo
fundamental el respeto
y estímulo de las inclinaciones, intereses, promoción
de la autonomía y las oportunidades para que cada persona
pudiera desarrollar su potencialidad de acuerdo con las expectativas
y aspiraciones de los individuos, sin embargo la crisis
presupuestaria se evidenció enfáticamente en el sistema educativo
como punto negativo que afecta el desarrollo de la política
educativa por los requerimientos humanos, financieros, técnicos y de
infraestructura que demandaba (Martínez, 2001).
En este período fue aprobada la Constitución de Venezuela de
1961, en ella se define a la educación como un derecho irrenunciable
de la persona y como función
del Estado primordial e indeclinable. A partir de la aprobación del
texto
constitucional se condujo el ejercicio de la función educativa en
Venezuela. Se retoma la visión de la política educativa visionada
en el primer período de Rómulo Betancourt, y los lineamientos
establecidos en la Constitución de 1947.
En el siguiente período, el Dr. Raúl Leoni (1964-1969),
conduce las riendas del Estado con base en la política denominada
"Unidad Democrática". Como característica resultante la
matrícula estudiantil tuvo una caída del 30%, como consecuencia de
que en un breve período se formaron una gran cantidad de maestros,
en razón de la demanda
que exigió el crecimiento de la matricula primaria
Durante el período del Presidente Dr. Rafael Caldera (1969-1973), el
modelo
de enseñanza educativa se definió como un modelo de procesamiento
de información
que enfatizó en la capacidad que tiene el estudiante de retener e
integrar información; en detrimento de la formación técnica
ocasionada por el cierre de las escuelas técnicas.
Es importante señalar que se produjo una modificación del sistema
educativo, decretándose disposiciones legales que redefinían el
ordenamiento jurídico y desarrollaban el contenido de la educación
que se impartía en Venezuela.
El primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1978), se
inició en las condiciones económicas y políticas
más favorables para llevar a cabo su programa,
ya que contaba con un amplio respaldo político en el Congreso
Nacional, por otro lado se incrementó el precio
del petróleo
como efecto de la política desarrollada por la OPEP.
Sin embargo, a pesar de los inmensos recursos de los cuales se
disponía, el despilfarro y el gasto
público superaron todas las expectativas, impidiéndose el logro
del objetivo inicial de formación del capital
humano que requería la Nación
y, el cual constituía factor fundamental que la educación precisaba
para la transformación de su estructura
y adecuarla a la nueva situación planteada.
En el período presidencial del Dr. Luís Herrera Cámpins
(1979-1984), se elaboró el VI Plan de la Nación, que dentro de sus
finalidades más importantes tuvo la optimización de la calidad de
la educación, ofrecida a la población en edad
escolar mediante la implementación del proyecto de escuela
básica, a partir de este momento comenzó a elaborarse las leyes
y documentos
que hoy en día regulan el sistema educativo venezolano
En el gobierno del Jaime Lusinchi (1985-1989) se elaboró el VII
Plan de la Nación que propuso una política educativa consistente en
la implementación de un modelo de enseñanza basado en el
procesamiento de información, enfocado en las relaciones sociales y
el desarrollo
personal. En este momento, el Ministerio de Educación, establece
la Resolución 751 (1986). Un Régimen complementario a lo
establecido en el artículo 74 de la Ley Orgánica de Educación de
1980, sobre organización y funcionamiento de la Comunidad
Educativa, en donde se expresa la obligatoriedad del
funcionamiento de la Comunidad Educativa de cada plantel, los
integrantes de la Comunidad Educativa como institución (educadores,
padres, o representantes-alumnos) y demás personas vinculadas con el
desarrollo de la comunidad en general y los objetivos
de la Comunidad Educativa, a saber:
-
Cooperar con las autoridades del plantel en los diversos aspectos del proceso educativo.
-
Promover la participación de la familia de la comunidad y de otras instituciones del proceso educativo.
-
Afianzar en los alumnos el sentimiento de respeto, confraternidad, cooperación y solidaridad para con sus educadores, compañeros y demás integrantes de la comunidad.
-
Promover, manejar y participar en actividades científicas, humanísticas, técnicas, culturales, sociales, asistenciales, deportivas y recreativas que contribuyan al desarrollo y consolidación del proceso educativo y a la integración de padres y representantes al plantel, así como de este a la comunidad.
-
Contribuir con los aportes económicos o mediante prestación de servicios al desarrollo de las programaciones del plantel y a su conservación y mantenimiento, entre otros
Al gobierno de Lusinchi, prosiguió el segundo gobierno de
Carlos Andrés Pérez (1989-1993), quien propone el VIII Plan de
la Nación. Durante este período la educación descuida la función
formativa y enfatiza la función normativa, en áreas como el
desarrollo de la
personalidad, la formación de hábitos de estudio y la identidad
cultural y nacional, desvinculándose del desarrollo de las
comunidades, el incremento sustancial de la matrícula estudiantil,
no se correspondió con la asignación de recursos y dotación para
el funcionamiento y ocasionando la incorporación de numerosos
docentes
que carecían de la formación necesaria para acceder al sistema
educativo
En el segundo período gubernamental del Dr. Rafael Caldera
(1993-1998) se evidencia la falta de planificación
en el sector educativo, la deficiente y extemporánea asignación de
recursos y deficiente formación del personal
docente.
En este período se dicta una Resolución de fecha 15 de enero
de 1996, publicada en Gaceta Oficial Número 35-88-1,
referida a la política de Estado en Formación de Docentes.
Especifica fundamentos del perfil docente, en el que se destaca su
papel de promotor social para lograr los objetivos educacionales e
integrar la comunidad a la escuela y la escuela a la comunidad
Con posterioridad, la reforma educativa de 1997, se inserta, en
el ordenamiento jurídico venezolano, requiriendo normas
de rango sublegal para adecuarlos a los componentes curriculares.
Todo ello enmarcado dentro del proceso de Reforma del Estado
Venezolano iniciado en 1989, planteando la necesidad de reformular la
política educativa nacional sobre la base de los documentos antes
mencionados y los diagnósticos de más reciente data efectuados en
el país para la época, entre
Los cuales es necesario mencionar:
* El Informe
de la Comisión Presidencial para el Estudio del Proyecto Educativo
Nacional (1986).
* Diagnóstico
del Banco
Mundial (1992).
* Calidad de la Educación Básica en Venezuela. Estado del Arte
(1992).
* La Reforma Educativa: Una Prioridad Nacional (1994).
* Plan de Acción
del Ministerio de Educación (1995).
* Proyecto Educativo de Educación Básica: Reto, Compromiso y
Transformación
También en este período se introducen los lineamientos
curriculares que caracterizan un currículo
abierto y flexible, por cuanto permite "considerar las
características y necesidades de la comunidad y las condiciones
reales en las que va a desarrollarse el proceso educativo"
(Gamboa y Amaya, 2003), operacionalizadas en la escuela a través de
los proyectos
pedagógicos de aula y de plantel (actualmente, los Proyectos Plantel
son sustituidos por los Proyectos Educativos Integrales
Comunitarios), los cuales guardan estrecha relación entre sí.
El proyecto político contenido en la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela define a la política educativa
como un derecho humano y como un servicio público, de acuerdo con lo
contenido en los artículos: 139, 141, 143, 168 y 62. Así mismo la
política educativa también se halla sustentada en los artículos
102, 103, 104, confiriéndole un carácter de: Democrática,
integral, gratuita (hasta el pregrado universitario), permanente,
obligatoria, plural, contextualizada, intercultural y bilingüe (para
los pueblos indígenas). Donde el uso de la lengua
indígena resulta obligatoria hasta el segundo grado de educación
básica (Artículo121), enseñanza obligatoria de la educación
física y el deporte,
con excepciones según la ley (Artículo 111); y educación
ambiental obligatoria en educación formal y no formal (Artículo
107).
La justicia
social sería entonces alcanzada con la profundización de la base
social democrática en todos los campos que le conciernen, como
educación de calidad para todos, salud,
vivienda y ambiente
sano, acceso pleno a la cultura,
universalización del deporte, atención especial para la población
en pobreza
extrema, recreación
e información veraz y oportuna. Otra variante inmersa en la justicia
social es la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad donde
prevalece la acción comunitaria, para formular, ejecutar y evaluar
políticas públicas y la rendición de cuentas,
en materia educativa planteándose la incorporación de la comunidad
en el proceso educativo para procurar la universalización y
elevación de la calidad de la formación de los ciudadanos (Chávez,
2001).
Tal como se viene planteando, para el año 2000 Venezuela inicia
a través de la implementación de la política pública del
"Proyecto Educativo Nacional" una nueva política educativa
fundada en la inclusión social, en la atención integral al
educando, y sobre todo en la transformación del currículo, de tal
modo que las áreas de estudio se vinculen con la realidad y la
problemática que experimentan los alumnos en su comunidad, en el
país y en el mundo, todo ello se cimienta en una concepción
educativa constructivista. En torno
a esto, se destaca el surgimiento de las misiones educativas Robinson
y Ribas (Morales, 2005), con la finalidad de incluir dentro del
sistema educativo a un sector de la población que por razones
socioeconómicas se encontraba apartado del mismo, y las Escuelas
Bolivarianas como modelo de institución que abarca no sólo el
aspecto pedagógico sino también el relativo al suministro por parte
del Estado de los elementos y condiciones que permitan el desarrollo
eficiente del proceso de enseñanza aprendizaje
(Revilla, 2005).
Se observa un planteamiento importante, en el sentido de que la
educación es vista como un fin para lograr una sociedad democrática,
que permita la convivencia social. De esta manera, se presenta a la
educación, como un medio para lograr los procesos de transformación
social, consustanciándose el proceso de aprendizaje con los valores
de identidad nacional, tolerancia y las actitudes que favorecen la
paz entre las naciones.
En este contexto, a lo largo de todo el texto legal se aprecia a
la educación como un medio y un derecho de todos los ciudadanos, que
debe estar vinculada al trabajo para armonizar la educación con las
actividades productivas conforme al interés
local, regional y nacional, para el mejoramiento de la comunidad.
Su actuación deberá fundamentarse en una concepción
democrática, participativa e integradora del proceso educativo.
Asimismo, se logra concretar un modelo de enseñanza que vincula
la participación de la familia, de la comunidad y de otras
instituciones en el sistema educativo, como elementos y actores
importantes dentro de este proceso de enseñanza aprendizaje.
El 15 de septiembre de 1999, en el período anterior a la
sanción de la Constitución, se decreta el Reglamento General de la
Ley Orgánica de Educación, en ejercicio de la atribución que le
confería el ordinal décimo del artículo 190 de la Constitución de
Venezuela de 1961, y de conformidad con lo dispuesto en el artículo
107 de la LOE (hoy derogada), en donde se señala que "...el
Ministerio de Educación es el órgano competente del Ejecutivo
Nacional y le corresponde planificar, orientar, dirigir, supervisar y
coordinar al sistema educativo...".
En 1999, se aprueba por vía de referéndum de fecha 15 de
diciembre de 1999 y según Gaceta Oficial de la República de
Venezuela, Número 36.860, de fecha 30 de diciembre de 1999, la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En la
dinámica
que este cambio
supone se requerían, la implantación de un nuevo orden
constitucional, fue necesario introducir considerables modificaciones
en el sistema educativo, propuesta que se aborda desde el cambio en
la concepción de la relación individuo-sociedad.
Se inició un debate
de carácter académico, político, filosófico sobre la naturaleza
del individuo y de sus derechos en relación con el Estado, la
comunidad y la cultura.
Lo anterior tiene sentido, si se toma en cuenta que el texto
constitucional de 1999, desde su propio preámbulo y como
característica de la refundación del Estado, además de la
importancia del orden democrático, señala que el mismo es un
"Estado de Justicia", que debe procurar consolidar un
conjunto de valores que en definitiva apuntalen y aseguren los
derechos fundamentales del hombre entre los cuales destaca el de la
educación, de justicia social y la garantía universal e indivisible
de los derechos humanos. Este pronunciamiento del constituyente se
desarrolla en las normas constitucionales referidas a Venezuela como
un Estado democrático social y de justicia, que además deben
propugnar valores superiores que aseguren el cumplimiento de los
principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución y la
preeminencia de los derechos
humanos, es más, declara a la educación como un proceso
fundamental para alcanzar los fines esenciales del Estado (Art. Nº 2
y 3 de C.R.B.V).
El proceso educativo se entiende como un derecho de los
ciudadanos y un deber social que tiene la función de guiar,
orientar, estimular a los alumnos para despertar su iniciativa, su
capacidad y análisis, para que éste, logre el pleno desarrollo de
la personalidad y se convierta en un ciudadano apto para la vida, tal
como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela.
Estas consideraciones evidencian la necesidad de asumir la
educación como proyecto de Estado, en el sentido de que constituye
el soporte para la construcción del sistema democrático. En este
sentido, dentro de las Líneas Generales del Plan Económico y Social
de la Nación para el período 2001-2007, el segundo eje referido a
lo social pretende alcanzar la justicia social basado en la
estrategia
de incorporación progresiva (inclusión), desarrollando como
objetivos la garantía del disfrute de los derechos sociales de forma
universal y equitativa, disminuyendo progresivamente las inequidades
sociales, priorizando la atención de las necesidades sociales y la
descentralización.
La educación dentro de esta visión, pretende una participación
activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación
social, reproductora de valores y de identidad nacional. En este
sentido, se realiza un análisis del Proyecto Educativo Nacional de
Venezuela, la Ley Orgánica de Educación y el Reglamento General de
la misma, asimismo, se estudia el Proyecto Educativo Integral
Comunitario que actualmente se desarrolla y se encuentra sujeto a
revisión por parte de las autoridades educativas nacionales
(Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Bajo la vigencia de la Constitución de 1999 se han promulgado
distintos decretos y resoluciones2 destinadas a regular todos
los niveles de educación, abarcando la puesta en práctica de
políticas educativas de cobertura nacional bajo la genérica
denominación "Misiones". De todo lo anterior se deduce que
el marco jurídico de la educación en Venezuela, se encuentra
desarticulado por dos circunstancias:
1. Por su estructura jurídica.
2. Por la mora legislativa en la cual ha incurrido la Asamblea
Nacional, en cuanto a la sanción de los anteproyectos de Reformas de
la Ley Orgánica de Educación y la Ley de Universidades
El Proyecto Educativo Nacional propone la defensa de la
educación
como un derecho humano esencial, siendo obligación del Estado,
garantizar su gratuidad accesible a todos los venezolanos, en una
perspectiva intercultural y de valorización de la diversidad étnica
y lingüística.
Todo ello en concordancia con la concepción del Estado docente,
pero, mediante el contenido en función
del contexto histórico que le enriquece articulando la democracia,
la participación y la descentralización,
esta última concebida como una manera de ampliar la democracia,
acercando el poder
a la población,
mejorando la eficacia
y la eficiencia
en la gestión
pública, lo cual se hace concreto
en materia
educativa en el contexto especifico de la escuela
comunitaria, concebido como un modelo
de gestión autónoma que ha sido denominado gobierno
escolar.
Además de lo señalado, pretende llevar a la práctica la
democracia participativa y protagónica, lo que en el terreno
educativo implica una nueva manera de asumir la elaboración,
planificación,
ejecución y evaluación
de políticas
públicas en este campo, se establece la participación integral del
pueblo en las decisiones, haciéndose operativa la participación que
evita la confiscación o usurpación del ejercicio de la soberanía
popular.
Postula la importancia de elevar la calidad
de la educación y de hacer pertinentes los aprendizajes, para lo
cual es imprescindible la flexibilización del currículo,
contextualizando y enriqueciendo los contenidos programáticos a
partir de una perspectiva inter y transdisciplinaria, por lo que se
requiere como quinto enunciado la incorporación de un nuevo docente
para impulsar nuevas estrategias
formativas.
Por otro lado, propone brindar impulso a la reestructuración
del Ministerio de Educación Cultura
y Deporte,
con el objeto de desburocratizarlo, lo que obliga a optimizar el
servicio
eliminando los trámites excesivos y la abundancia de recaudos para
los procesos.
Por ello, se hace obligatorio redefinirla, otorgándole un carácter
eminentemente pedagógico, centrado en la animación cultural, el
acompañamiento y la facilitación de los aprendizajes.
En definitiva, el Proyecto de Educación Nacional promueve otra
concepción del espacio escolar y toda su infraestructura, lo que
hace indispensable la construcción,
mantenimiento
y rehabilitación de construcciones pero, articulada en su entorno y
concebida como un centro de producción
de recursos
para el
aprendizaje y superando la tradicional visión de la tecnología
educativa.
Como puede observarse, tanto los dispositivos constitucionales
de 1999, como las políticas públicas articuladas, diseñadas y
ejecutadas, responden a la configuración de un nuevo modelo de
comprensión del derecho a la
educación en Venezuela,
fundamentalmente, cimentando en la concepción de una nueva
responsabilidad
social de la cual se derivan elementos como: Un modelo inclusivo
al sistema
educativo, sustentado en la intervención del Estado, pero,
aunado a la corresponsabilidad de la sociedad,
a la participación ciudadana en los distintos niveles de ejercicio
del derecho a la educación, de forma tal, que la concepción de los
principios
y valores
subyacentes contemplados en el pacto constitucional de 1999, se hagan
efectivos mediante las políticas públicas, que deben implementarse
en un marco que comprenda el proceso
de globalización,
pero que respete la identidad
cultural y la búsqueda de una mayor equidad
social.
El salto cualitativo de la década del 90 fue la búsqueda de
nuevos sentidos para la educación. La perspectiva humanista para
construir un nuevo paradigma
educativo para la educación latinoamericana del siglo XXI concibe a
la historia
como una construcción de los seres humanos que pugnan por ser
sujetos. El sujeto es un actor que construye su propio libreto y lo
cambia durante su actuación. La perspectiva humanista no niega
tampoco la necesidad de que la educación realice una serie de
contribuciones al desarrollo
económico, político y social, pero sí enfatiza que esas
contribuciones siempre serán limitadas. Aún así se busca el
principio de igualdad
de oportunidades que puede tener a su vez dos acepciones: en primer
lugar significa igualdad de acceso, es decir, igual reconocimiento a
igual merito; y la segunda acepción significa "igualdad de
puntos de partida", esto es, igualdad en las condiciones
iniciales para lograr la igualdad de acceso a los espacios a través
de los cuales se logra el cumplimiento de los derechos
fundamentales
Las reformas
educativas que se están implementando en Venezuela se inclinan
entre la universalización del conocimiento,
la identidad cultural y la búsqueda de una mayor equidad social.
Igualmente, en los sistemas
educativos se ha incorporado la educación en valores en los
currículum y se manifiesta el interés
por su fortalecimiento en los planes de estudio mediante el
establecimiento de educación para la convivencia, la paz y la
ciudadanía;
interculturalidad, educación
sexual y para la salud;
educación ambiental, para el uso del tiempo
libre y la educación para la equidad del género.
En este sentido, se persiste en que los contenidos, proyectos
o temas educativos de la valoración de los derechos
humanos fortalezcan la convivencia, la paz y la ciudadanía, la
igualdad de oportunidades entre las personas, el desarrollo
pleno y satisfactorio de la sexualidad,
la promoción
de valores
morales, éticos y cívicos, la solidaridad
con los otros, la protección y conservación del medio
ambiente, y el uso creativo del tiempo libre. Además, la
transformación de las escuelas en espacios de participación activa
y cuya responsabilidad
recae en los padres, alumnos, maestros y miembros de la comunidad,
al dotarla de mayores niveles de autonomía e instancias de
concertación, potencia
la democracia y la formación ciudadana, porque crea las condiciones
que permiten propiciar y promover la participación y la
responsabilidad de los diversos actores en el proceso de educación y
socialización
de las nuevas generaciones.
El Estado se concibe en un rol promotor de la orientación
vocacional de los adolescentes
propiciando la incorporación en actividades de formación para el
trabajo
en la programación
educativa. También debe suscitar al ejercicio de este derecho
brindando la información
adecuada y oportuna a los niños,
niñas adolescentes y a sus padres.
LA EDUCACIÓN BOLIVARIANA.
En estos momentos nuestro país, nuestra sociedad y
nuestra educación están atravesando una serie de profundas
transformaciones, en búsqueda de la formación del nuevo republicano
y republicana, teniendo como objetivo principal
lograr grandes cambios en nuestro colectivo para crear una sociedad
que sea más humanista, realmente democrática, tome conciencia de
su rol protagónico y participativo, con reconocimiento y aceptación
de lo multiétnico, pluricultural, plurilingüe e intercultural que
es nuestro país, todo esto enmarcado dentro de un Estado
de derecho y de justicia;
con equidad social, económica y política, basándonos en
lo establecido en la Constitución de
la
República Bolivariana de Venezuela (CRBV) en 1999.
El clamor de un pueblo, ante la pérdida de los
valores en la
familia, la sociedad y en todos nuestro entorno, hizo surgir la
necesidad de retomar la ideología de
tres grandes hombres, la que ha servido como pilares fundamentales
para el cambio de
nuestra formación como hombres y mujeres solidarios, cooperativos,
críticos, analíticos, a través de la educación como seres
íntegros. Siendo necesario que la Educación Bolivariana
sea un proceso político y socializador que se genere de las
relaciones entre la escuela, la familia y
la comunidad;
donde la interculturalidad, la práctica del trabajo liberador y
el contexto histórico-social formen parte esencial en la creación
de ese ser Integro que busca el crecimiento de la sociedad desde
adentro hacia fuera incentivando el desarrollo endógeno de
nuestro país.
El "árbol de las tres raíces", es la fuente
ideológica del cambio social que vive nuestro país. En la
historia de la filosofía política
venezolana existe un modelo teórico primigenio, al cual vamos a
llamar en adelante "robinsoniano", por haber emergido
del pensamiento y
de la praxis de
aquel compatriota que cambió su nombre original de Simón Rodríguez
por el de Samuel Robinson. El modelo se fundamenta en un sistema de
ideas que puede ser perfectamente enmarcado dentro de una profunda
disyuntiva existencial, en la cual se deslinda claramente una
dicotomía en movimiento arrollador:
"inventamos o erramos", de allí surge el primer pilar de
la Educación Bolivariana Aprender a Crear
Se debe aprender a dejar de copiar, a perder el miedo a innovar
a ser originales, a liberar nuestro pensamiento de tantos tabúes, es
hora, es tiempo de dejar de tener miedo de pensar, de
crear conocimiento, nada está ya dicho, los paradigmas no
están ya elaborados. En virtud de este pilar el maestro debe
fomentar las relaciones armoniosas, darle al estudiante
la seguridad de
que sus pensamientos no serán vetados, ni juzgados, ni será objeto
de burla, se debe fomentar el respeto entre
los compañeros, para sentar así las bases del nuevo republicano y
republicana creador, transformador, capaces de emprender nuevos
conocimientos, técnicas y
buscar soluciones innovadoras
a problemas sociales,
en pro del desarrollo endógeno.
Este pilar está relacionado con el principio de aprender a
hacer, lo que implica la necesidad de aplicar en la práctica
las teorías,
técnicas y conocimientos existentes, redescubriéndolos, buscando la
posible aplicación práctica de estos. Es por esto que el maestro
debe propiciar en el ambiente de estudio, no solo
el análisis y crítica de
los conocimientos ya formados, sino que debe a su vez llevar al
estudiante a reflexionar sobre la puesta en funcionamiento de los
mismos en su entorno socio-cultural, como adaptarlo a su entorno a su
realidad social, para que de esta forma el nuevo republicano y
republicana puedan estar al nivel de las exigencias de esta nueva
sociedad con conciencia de cambio.
El segundo pilar que da base a la formación educativa del nuevo
republicano y republicana, radica en la necesidad que tenemos como
seres humanos, de aprender a vivir en comunidad, como ciudadanos
civilizados, solidarios, cooperativos, con conciencia de
la responsabilidad que tenemos y que hemos asumido
ejerciendo el protagonismo que se nos ha dado en el cambio social que
vivimos, Aprender a Convivir y Participar.
Las bases de este pilar no son otras sino aprender a amarnos a
nosotros mismos para así poder amar a todos y todas los
que nos rodean, como máximas del ser o sujeto social; al lograr
ese amor por
nuestro entorno social, propiciaremos la socialización que
es el objeto de la educación. Al lograr esta socialización a través
del amor aprenderemos que todos no somos iguales y que por esto
debemos aceptarnos unos a los otros tal cual como somos, sin
discriminaciones de ningún tipo, si por sexo,
raza, color,
condición social, entre otras; es decir fuera a la exclusión, ya
basta, es necesario incorporar a todos y a todas, y que mejor forma
de hacerlo que a través de la educación
La educación venezolana ha sufrido diversos cambios, los cuales
han sido difíciles de consolidar, si lo analizáramos por etapas y
nos remontamos a la época colonial sufrió diversos obstáculos,
vinculados con múltiples factores en el ámbito político, el
caudillismo
fue una de las grandes adversidades que ha tenido nuestra educación,
esto hacia que el proceso naciente fuera quebrantado por diversos
gobernantes que solo se interesaban por mantenerse en el poder, para
este momento la educación era exclusiva para la clase alta.
Entre 1961 y 1999 todos los gobiernos democráticos otorgaron
prioridad a la educación como acción
de gobierno, ésta se constituyó en el primer pilar de la
legitimidad del sistema. La estrategia
central, orientada por la idea de otorgar igualdad de oportunidades
educativas, se encaminó a consolidar todos los niveles del sistema
escolar, para así lograr la incorporación masiva de sectores de la
población habitualmente excluidos del sistema educativo.
Se intentó democratizar la educación, se tomaron acciones
como: mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, implementar la
descentralización de responsabilidades educativas, superar las
desigualdades de acceso al servicio educativo, añadir nuevos
contenidos a los programas educativos (valores, cultura del trabajo,
ciudadanía). En definitiva, la ausencia de un proyecto educativo, de
largo alcance, que integre los objetivos,
estrategias y procedimientos
de la diversidad de instituciones
involucradas, para responder adecuadamente a los desafíos y
necesidades de una nueva realidad política, económica y cultural.
La educación en este periodo no llegaba a todos los niveles del
sistema, no fue orientada de acuerdo con las
etapas del desarrollo humano, ni incluía la educación especial,
intercultural, ni andragogica, en fin, no incluía a todos los
estratos sociales de la población; dicta resoluciones,
decretos y directrices reguladoras a sus “funcionarios
estratégicos” para que diversificado (secundaria) hasta la
profesional e incluyendo el personal docente aplique en la población
estudiantil; entre otros, llámese funcionarios estratégicos a la
secretaría nacional de educación, directores de zonas educativas,
supervisores, directores de distritos escolares, coordinadores de
apoyo docente, directores y coordinadores pedagógicos, entre otros.
Sin embrago no es hasta el año 1999 cuando el presidente de la
República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, crea un
cambio radical de la forma en que se percibe la educación de los
pueblos para hacer frente al nuevo modelo que el estado ha asumido y
es por lo que se está rigiendo en los actuales momentos.
Estos cambios o la nueva percepción de la educación, rompe con
los paradigmas del sistema educativo anterior, ya que su filosofía
está basada en la profundización de los ideales Bolivarianos en
cuanto a libertad, justicia, originalidad y emancipación, y
agregando nuevos elementos como lo son la participación activa de
los estudiantes en la toma de decisiones en sus escuelas y en su
comunidad, haciéndolos parte fundamental para la toma de decisiones
y el trabajo en común en todos los aspectos relacionados con su
entorno y el entorno de su institución.
El clamor de un pueblo, ante la pérdida de los
valores en la
familia, la sociedad y en todos nuestro entorno, hizo surgir la
necesidad de retomar la ideología de
tres grandes hombres, que han servido como pilares fundamentales para
el cambio de
nuestra formación como hombres y mujeres solidarios, cooperativos,
críticos, analíticos, a través de la educación como seres
íntegros. Siendo necesario que la Educación Bolivariana
sea un proceso político y socializador que se genere de las
relaciones entre la escuela, la familia y
la comunidad;
donde la interculturalidad, la práctica del trabajo liberador y
el contexto histórico-social formen parte esencial en la creación
de ese ser Integro que busca el crecimiento de la sociedad desde
adentro hacia fuera incentivando el desarrollo endógeno de
nuestro país.
Con la
creación del Sistema Educativo Bolivariano, se construyen bases con
las cuales se implementará la formación de los niños, niñas,
jóvenes, adultos y adultas del país, el cual se inicia exactamente
desde el mismo momento del nacimiento de los niños, observamos como
ya el estado les brinda oportunidades a las madres para que sus hijos
sean institucionalizados desde la edad de 0 a 3 años, rompiendo el
paradigma de la educación anterior la cual este nivel académico
educativo no existía, solo estaba lo que se llamaban los hogares de
cuidado diario, los cuales se encargaban de atender a los niños en
edades primarias solo como una guardería, sin ningún tipo de
educación a impartir, vemos como el estado asume esa responsabilidad
en comenzar a desarrollar cualidades y potencialidades en los niños
en sus primeros años de vida, así como este punto se pueden
encontrar muchas otra bondades que nos presenta el nuevo Sistema
Bolivariano de Educación en Venezuela, que a primera vista se hace
un sistema que podría dar excelentes resultados, teniendo en cuenta
el avance de las sociedades. Está orientado de acuerdo con las
etapas del desarrollo humano e integrado por seis subsistemas de
educación: inicial, primaria, secundaria, especial, intercultural y
de jóvenes, adultos y adultas.
Educación
inicial. Brinda atención al niño y
niña entre cero y seis años de edad. Comprende dos niveles: el
maternal, referido a la atención integral a niños y niñas hasta
los tres años de edad, y el preescolar, donde se brinda atención
integral hasta los seis años en las áreas: pedagógica, salud,
alimentación, recreación, desarrollo físico y cultural.
Educación
primaria. Su finalidad es formar
niños y niñas con actitud reflexiva, crítica e independiente, con
un elevado interés por la actividad científica, humanista y
artística; una conciencia que les permita comprender, confrontar y
verificar su realidad por sí mismos, y sí mismas, que aprendan
desde el entorno, para que sean más participativos, protagónicos y
corresponsables de su actuación en la escuela, familia y comunidad.
Este subsistema busca promover actitudes para el amor y respeto hacia
la Patria, con una visión integracionista y de cooperación hacia
los pueblos de Latinoamérica, el Caribe y el mundo.
Educación
secundaria. Comprende el liceo
bolivariano y la escuela técnica robinsoniana y zamorana, entre los
12 y 19 años de edad. Los estudios en el liceo bolivariano duran
cinco años y se otorga el título de bachiller en Ciencias Naturales
o en Ciencias Sociales, según la orientación vocacional.
En la escuela técnica robinsoniana y zamorana los estudios duran seis años, otorga el título de técnico medio. El área de formación especializada define el campo de formación ocupacional, en cada una de las cuales existen grupos de tecnologías que corresponden a las menciones, definidas de acuerdo con el contexto de la región.
En la escuela técnica robinsoniana y zamorana los estudios duran seis años, otorga el título de técnico medio. El área de formación especializada define el campo de formación ocupacional, en cada una de las cuales existen grupos de tecnologías que corresponden a las menciones, definidas de acuerdo con el contexto de la región.
Educación
especial. Su finalidad es la
formación y desarrollo integral de las personas con necesidades
educativas especiales, desde cero años de edad, a fin de garantizar
su integración plena en lo educativo, laboral y social, a través de
las siguientes áreas de atención y compromiso: cognitivo, visual,
auditivo, físico-motor, autismo y aprendizaje.
Educación
de jóvenes, adultos y adultas. Este
subsistema atiende a las personas mayores de 18 años,
aproximadamente, no incorporadas a otro subsistema y contempla las
siguientes opciones de atención: presencial, semipresencial o por
encuentros y misiones (Robinson y Ribas).
-
Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, Diciembre 1999
-
Ley orgánica de Educación,1980
-
Ley orgánica de Educación 2009.
-
Allan R. Brewer Carías. Las Constituciones de Venezuela. (Estudio preliminar). San Cristóbal, Ediciones de la Universidad Católica del Táchira, Instituto de Estudios de Administración Local, 1985. Otra edición, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1985, p. 47.
-
Morón, G. (1994) Los Presidentes de Venezuela Caracas, Venezuela, Ediciones de Planeta de Venezuela, Segunda Edición.
-
Mudarra, M. A. (1978) Historia de la Legislación escolar contemporanea en Venezuela, Caracas, Venezuela, Publicaciones Mudbell.

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